Lo más difícil no fue subir a los ochomiles, sino pedir ayuda

Edurne Pasaban ha escalado las montañas más altas del mundo, pero su cima más dura fue interior. «Mis primeros problemas de salud mental empezaron en 2006. Levantar la mano y decir ‘necesito ayuda’ fue lo más difícil que he hecho», confesaba en el acto del quinto aniversario de la agencia Walden en Barcelona.

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