¿Quién no ha sido multado o no conoce a alguien que haya sido sancionado por el radar insaciable de la Dirección General de Tráfico (DGT) de la CV-905 en Torrevieja? El dispositivo, que parece un «caza TIE» de la Guerra de las Galaxias, lleva por la calle de la amargura -mejor dicho por la carretera de las «rotondas»- a cientos de conductores desde su puesta en marcha en este vial interurbano hace solo un año.
Y ahora le ha tocado el turno al coche adscrito a la Alcaldía del Ayuntamiento de Torrevieja. El Skoda Superb fue pillado por este sofisticado cinemómetro situado en el kilómetro 7 de esta carretera el 9 de julio pasado por exceso de velocidad. La multa al funcionario conductor es por una infracción leve. Cien euros. Con lo que costará al erario 50 con la bonificación.
Vehículo adscrito al área de Alcaldía del Ayuntamiento de Torrevieja, multado por el radar de la DGT en el acceso a Torrevieja / D. Pamies
Expediente
La sanción ha generado -estamos en España- su correspondiente derivación en un expediente administrativo en el Ayuntamiento con varias secuencias. La más relevante, un informe con propuesta de «reconocimiento de obligación del pago» firmada director general de Economía, Hacienda, Juventud y Patrimonio, en el que se indica que la DGT ha reclamado a la administración local que identifique al conductor que circulaba a «una velocidad superior a la legalmente establecida». En otra comunicación, el municipio identifica al funcionario «sancionado», y finalmente se resuelve la retención de crédito con su correspondiente partida y pago con bonificación. Y se le pide a Intervención y Tesorería que se den prisa en el abono para entrar en plazo bonificado.
Cincuenta kilómetros
No es difícil superar el límite de velocidad porque está fijado en 50 kilómetros por hora en este punto aunque no se trata de casco urbano. La carretera cuenta con dos carriles por sentido de la marcha en una zona de recta, jalonada por urbanizaciones y paso de peatones en cada rotonda. La carretera soporta una densidad de tráfico de 35.000 vehículos diarios de media y es el principal acceso de entrada y salida a la ciudad. Los conductores advertidos disminuyen de forma abrupta la velocidad cuando llegan al radar para luego volver a su marcha normal, hasta la siguiente rotonda -tienen que superar 14 en diez kilómetros-.
El Skoda Superb, matriculado en 2022 aunque no es de aquellas berlinas de representación de las que hicieron gala los alcaldes de la Vega Baja antes de la crisis del ladrillo, no está nada mal: elegante y discreto, el coche de la marca polaca, costó 46.000 euros. Se pidió con 190 CV, velocidad máxima de 235 kilómetros por hora y cristales tintados entre otros «extras» estándar en vehículos de alta gama. Eso sí, equipado con un fiable motor diesel. Y ya ha sido multado en otras ocasiones.
Diputación
En esa supuesta actitud austera el municipio optó por el mismo vehículo que usa la Diputación para el desplazamiento de sus cargos públicos. Fue en la recta final del anterior mandato. Cuando en los contratos de renovación de la flota local de vehículos aparecía este adscrito al departamento de Alcaldía, Eduardo Dolón se apresuró a asegurar que él no lo iba a utilizar. Cuando se presentó la nueva flotilla, en agosto de 2022, el equipo de gobierno decidió esconder el nuevo Skoda. No apareció. En el inventario municipal de vehículos figura como el Bien Número 28 «adscrito a la Alcaldía».
El tiempo diluyó el peligro de que el asunto se convirtiera en polémica porque el regidor ya se había ganado una en su primer mandato por realizar recorridos de 300 metros en su coche oficial, un anticuado pero espectacular Volkswagen Phaenton heredado de la Alcaldía de Pedro Hernández.
Así, el nuevo coche oficial fue amagado durante algún tiempo hasta poco después de las elecciones de 2023.
Pero el alcalde se relajó y también se esfumó su promesa: es el vehículo que emplea para sus desplazamientos cuando no son particulares. Y suele estar disponible a pie de Ayuntamiento. Eso sí, también lo utilizan los concejales que representan al Ayuntamiento en distintos actos oficiales fuera de la ciudad. Para gestiones por el casco urbano suelen emplear vehículos adscritos a las distintas áreas. Pero el Skoda no es el coche invisible. Bien lo sabe la DGT.












