Las personas que mantienen un déficit calórico moderado, de unas 500 calorías diarias por debajo de su mantenimiento, no solo conservan mejor su masa muscular, sino que incluso la aumentan mientras pierden grasa

Cuando una persona decide que va a cambiar sus hábitos para perder peso, es de lo más común que le entren las prisas para conseguirlo lo antes posible. Pero cuando se intenta ir más rápido de lo que el organismo puede soportar y de lo que se considera saludable, aparecen los problemas, la frustración y el abandono.

Es por este motivo que los expertos en ‘fitness’ y salud insisten mucho en tomárselo con calma, tal y como lo hace el entrenador personal River Hardy en un vídeo compartido en su canal de YouTube. «Hay personas que hacen la dieta más estricta posible porque piensan que cuanto más rápido lleguen, mejores serán los resultados«, se lamenta.

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«Recortan sus calorías desde el primer día, el cardio está por las nubes, muchos pasos diarios… Entonces, el entrenamiento se vuelve difícil y, antes de darse cuenta, están hartos del programa, agotados», explica. «¿Y qué sucede entonces? Que lo dejan y vuelven directamente a donde estaban cuando empezaron«.

«Lo que debes hacer es crear un plan de dieta que realmente puedas llevar hasta la meta», añade Hardy, porque, del contrario, «lo que sucede es que ralentizas tu metabolismo y el progreso empieza a ser menor porque tu cuerpo no tiene otra forma de seguir viviendo más que adaptarse». No hace falta restringir muchos alimentos ni matarse a cardio, asegura.

River Hardy, entrenador personal
River Hardy, entrenador personal@river_nxtlevel en Instagram

«El objetivo es que crees un déficit al que realmente puedas adherirte; solo necesitas averiguar cuáles son tus calorías de mantenimiento y entrar en un déficit de entre 250 y 350 calorías al día», explica Hardy. «Y cuando llegues a estancarte, quita 100 calorías más, pero no pases hambre».

El culturista y entrenador Jeff Nippard también defiende que un déficit calórico efectivo debe ser lento y progresivo. «Una vez que el déficit calórico supera las 500 calorías diarias, se empieza a perder más masa muscular; y cuanto mayor es el déficit, más masa se pierde», afirma.

Nippard, que extrae sus datos de un extenso metaanálisis de 38 estudios científicos, explica que «las personas que mantienen un déficit calórico moderado, de unas 500 calorías diarias por debajo de su mantenimiento, no solo conservan mejor su masa muscular, sino que incluso la aumentan mientras pierden grasa«.



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