Rovaniemi (Finlandia) y Ceuta están separadas por casi 4.000 kilómetros en línea recta. Una está a las puertas del Círculo Polar Ártico, en un país que comparte 1.340 kilómetros de frontera con Rusia; la otra mira al Estrecho desde el norte de África, frente a Marruecos. Pero pese a la distancia y a la distinta naturaleza de los desafíos que afrontan, ambas están en el centro del debate sobre la seguridad de Europa. En apenas una semana, Felipe VI pasará de una a otra en dos viajes marcados por la defensa del Ártico y la amenaza rusa en el norte y la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE) en el sur.
Los Reyes viajarán del 5 al 7 de octubre a Finlandia en su primera visita de Estado al país. La agenda, con paradas en Helsinki y Rovaniemi, tendrá como uno de sus principales ejes la seguridad y la defensa europeas. Finlandia es el país de la UE con la frontera más larga con Rusia y uno de los miembros de la OTAN más expuestos geográficamente a Moscú. Durante el viaje se abordará también la guerra de Ucrania, las cuestiones árticas y polares y la cooperación frente a amenazas híbridas.
La visita llega, además, en un momento de creciente preocupación por este tipo de acciones. Este jueves, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aseguró que la Alianza no espera una ofensiva militar rusa inminente, pero sí que continúen «las acciones hostiles» contra sus miembros, y pidió a gobiernos, sociedades e industria mantenerse «vigilantes» y «alerta». El dirigente de la Alianza aludió a la sucesión de ataques híbridos sufridos en Europa y acusó al Kremlin de tratar de dividir a los aliados y debilitar su apoyo a Ucrania.
Felipe VI, el 23 de junio de 2024, en su visita a la república báltica de Estonia. / VALDA KALNINA / REUTERS
El Ártico ha ganado peso estratégico en la agenda europea por razones que van más allá de la defensa. España, país observador del Consejo Ártico desde 2006, quiere reforzar su presencia en una región en la que confluyen cuestiones de seguridad, cambio climático, nuevas rutas comerciales y recursos naturales. Fuentes del Ministerio de Exteriores enmarcan precisamente el viaje en el compromiso español con la seguridad y la defensa de Europa con un enfoque de «360 grados», que incluye tanto el Ártico como el Báltico, una zona que el Rey ya visitó en junio de 2024 y donde pudo comprobar el miedo con el que viven en las repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania a sufrir una invasión o ataque de Rusia en cualquier momento. En aquel viaje, Felipe VI aseguró, en su parada en Tallin, que España defenderá a los países bálticos si Vladimir Putin les ataca. Una mano tendida que las autoridades españolas –también el Monarca, que lo ha dicho públicamente– han echado de menos durante la crisis de Ceuta.
La Universidad de Laponia
La agenda institucional es amplia, pero el tramo que mejor concentra esa vertiente de seguridad del viaje llegará el miércoles 7 en Rovaniemi. Felipe VI y el presidente finlandés, Alexander Stubb, visitarán instalaciones militares vinculadas a la defensa del Alto Norte y el Rey participará después en un acto en la Universidad de Laponia centrado en la seguridad europea y la cooperación. España ha anunciado que se sumará al despliegue aliado en Finlandia, aunque todavía no ha concretado cuál será su aportación.
Ese desplazamiento tendrá continuidad pocos días después en el otro extremo del continente. Los días 13 y 14 de octubre Felipe VI y Letizia viajarán a Ceuta y Melilla, los únicos territorios españoles que todavía no habían visitado como Reyes. Será, además, la primera visita real desde la que realizaron Juan Carlos I y Sofía en 2007, que entonces provocó una crisis diplomática con Marruecos.
El viaje se producirá dos meses y medio después de la entrada masiva registrada en Ceuta a finales de julio. Felipe VI calificó recientemente de «inaceptable» aquella vulneración de una frontera que, subrayó, no es solo española, sino también europea, y reclamó más eficacia y solidaridad a los Estados de la UE en la protección de sus límites exteriores. La visita ya estaba en preparación antes de la crisis, según la Zarzuela, pero el episodio ha situado inevitablemente la seguridad fronteriza entre los asuntos que acompañarán el desplazamiento.
Del Ártico al Estrecho cambia por completo el escenario y también la naturaleza de los desafíos. Pero en ambos viajes aparecen cuestiones relacionadas con las fronteras, la seguridad europea y las amenazas híbridas. Rusia, además, no es un actor completamente ajeno al tablero norteafricano. Las relaciones entre Moscú y Rabat se han estrechado en los últimos años y este verano Rusia recibió unas 30.000 toneladas de gasolina cargadas en Tánger para aliviar sus problemas de suministro.
Propaganda de Moscú
Tras la crisis de Ceuta, el nombre de Rusia apareció también en relación con su explotación informativa. Un informe del EK Strategic Communications Center sostuvo que redes digitales vinculadas a Moscú aprovecharon el episodio para amplificar mensajes sobre una Europa débil y desbordada. Tanto el Servicio Europeo de Acción Exterior como los expertos consultados entonces distinguieron, sin embargo, entre esa utilización propagandística posterior y el origen de la entrada masiva, para el que no constataron una intervención rusa.
El recorrido llevará así a Felipe VI desde una Finlandia que comparte 1.340 kilómetros de frontera con Rusia hasta unas ciudades españolas situadas en la orilla africana de la Unión Europea. Casi 4.000 kilómetros entre dos escenarios muy diferentes que, durante algo más de una semana, situarán la agenda de la Corona en algunos de los principales retos que afectan hoy a las fronteras de Europa.
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