Marruecos lleva años utilizando ‘software’ espía para rastrear y perseguir a detractores tanto dentro como fuera del país, incluidos políticos españoles y franceses. Así lo constata un nuevo informe de Amnistía Internacional que expone una vasta red de vigilancia tejida contra decenas de activistas, periodistas y otras personas incómodas para el régimen del rey Mohamed VI.
Las autoridades marroquíes han recurrido a herramientas como Pegasus, el célebre programa diseñado por la firma israelí NSO Group que es capaz de piratear teléfonos móviles y adueñarse de su cámara y micrófono sin que la víctima lo sepa. La agencia de inteligencia marroquí, la Direction Générale de la Surveillance du Territoire, la utilizó entre 2017 y 2021, algo que ya se sabía. Sin embargo, el informe revela que desde entonces han utilizado otras tecnologías de vigilancia fabricadas tanto en Israel como en Europa.
El objetivo del régimen era «establecer y poner en marcha un sistema represivo diseñado específicamente para infundir miedo entre los activistas de derechos humanos y los periodistas, silenciar sus voces y obstaculizar su trabajo tanto dentro como fuera de Marruecos», ha expuesto Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
El objetivo es establecer un sistema represivo diseñado específicamente para infundir miedo entre los activistas de derechos humanos y los periodistas, silenciar sus voces y obstaculizar su trabajo tanto dentro como fuera de Marruecos
Espionaje sistemático
A través de nuevos documentos filtrados y el testimonio de un antiguo agente de la inteligencia marroquí, la organización de defensa de los derechos humanos denuncia en su informe que Rabat espió a personas en sus hogares, grabando sus conversaciones privadas, y escuchó de forma sistemática sus llamadas telefónicas.
«Las herramientas que utilizan son muy variadas, pero el objetivo es claro: chantajear, desacreditar, humillar y, si es necesario, encarcelar injustamente a quienes alzan la voz en defensa de los derechos humanos en Marruecos», ha asegurado Rebecca White, investigadora del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional.
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Contra activistas del Sáhara y el Rif
El informe, revisado por EL PERIÓDICO, subraya que las agencias de inteligencia espiaron a ciudadanos marroquíes en el extranjero, pero también a periodistas, políticos y activistas favorables a la independencia del Sáhara de países como Argelia, España y Francia. En 2019, WhatsApp informó en los tribunales que 69 números de móvil marroquíes, 29 argelinos, 21 españoles y 7 franceses habían sido hackeados con Pegasus, si bien no logró identificar el autor de los ataques. Algunas de las víctimas españolas fueron espiadas por un cliente español del ‘spyware’.
Según el exagente de inteligencia que ha hablado con Amnistía Internacional, los principales objetivos del espionaje de Marruecos son la población saharaui, que reclama un referéndum de independencia tras décadas sometida a la ocupación militar marroquí, y la del Rif, que también concentra movimientos independentistas. «En el Sáhara Occidental todo el mundo está bajo vigilancia», ha denunciado el activista belga El Mahjoub Maliha.
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