El viejo mundo

Ese viejo mundo que se empeña en no mostrarse nunca más a través del cristal de la ventana. Ese viejo mundo ya extinguido que una gran porción de población continúa hoy añorando. Ese viejo mundo amable, bullicioso y fresco en su conversación, enternecedor en sus encuentros vecinales. «Buenos días, Mariano», y a este saludo sucedía un minucioso parte informativo, alzamiento, gloria y caída de un miembro familiar excesivamente longevo, descripción detallada y conmovedora de sus postreros suspiros. Ese viejo mundo emborronado hoy en el lienzo apergaminado de la memoria.

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