Será la ceremonia de este 2026 en la que Leonor de Borbón y Ortizdé un paso más para ganar protagonismo en los premios «Princesa de Asturias», que llevan el nombre de su título, tal y como la hecho progresivamente en los últimos años. En menos de un mes, el próximo viernes 23 de octubre en Oviedo, llegará una cita en la que se podrá ver en un acto púbico a la heredera de la Corona por segunda vez –la primera será, previsiblemente el 12 de octubre, con motivo de la Fiesta Nacional– tras empezar su etapa universitaria. Un importante cambio en su vida que, de momento, transcurre con normalidad y sin los sobresaltos justificados que se temían en la Casa Real ante la exposición de Leonor a miradas indiscretas, vídeos y fotografías sin prácticamente filtros en el campus de la Carlos III de Getafe.
Ese viernes 23 de octubre, en el teatro Campoamor, será el momento de ver en qué se materializa eso que ya avanzó su padre, Felipe VI, en la ceremonia del año pasado, cuando dijo, en referencia a su hija mayor: «Me corresponde, creo yo, ir cediéndole ya este espacio, como heredera de la Corona y como presidenta de honor de la Fundación desde hace once años». Abundó el Rey en el «honor» y «enorme privilegio» que ha supuesto para él hablar desde la tribuna del teatro Campoamor durante 44 años, los 7 últimos junto a la heredera, además de la Reina Letizia y su hija pequeña, la Infanta Sofía, que cursa actualmente en París su segundo año en la Universidad. Recordó entonces el Monarca que la Princesa de Asturias «ha ido asumiendo gradualmente esta tarea, dando a cada paso nuevas pruebas de madurez y sensibilidad, con un papel también más activo en la vida pública».
Declaración de intenciones
Toda una declaración de intenciones de Felipe VI que, en su caso, fue dejado solo en el escenario del Campoamor por sus padres, los reyes Juan Carlos y Sofía, en 1986, año en el que alcanzó la mayoría de edad. Los Premios se cayeron de la agenda del monarca, mientras que la reina Sofía pasó a seguirlos desde un palco de honor en el teatro, al que nunca ha faltado. En aquella edición de 1986, la sexta de los premios entonces llamados «Príncipe de Asturias», un joven heredero asumió en solitario la tarea de presidir y entregar los galardones –entre ellos, al Nobel peruano Mario Vargas Llosa– ya con 18 años.
Su hija Leonor visitará Asturias el próximo mes a unos días de cumplir 21 años, algo que hará el 31 de octubre. La Princesa de Asturias –una joven de la generación Z, hija de un «boomer» y de una «X», en sus propias palabras en 2025– ha ido gradualmente asumiendo más tareas en los galardones, un escenario impagable para proyectar su imagen pública e institucional como heredera. De hecho, la próxima ceremonia será la tercera en la que asuma en solitario el elogio a los premiados de esta edición, en lo que ya se estrenó en 2024, y de lo que entonces dejó constancia en su discurso un emocionado Rey, pero también padre: «A lo largo de estas más de cuatro décadas, los últimos 20 años junto a la Reina y más recientemente también con la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, he tenido el honor y la responsabilidad de elogiar a los galardonados en esta ceremonia. Por eso, permítanme que comparta con ustedes un pensamiento íntimo: entenderán que les diga que veo con emoción, de Rey y de padre, que Leonor, como presidenta de honor que es de la Fundación, se encargue de hacerlo a partir de ahora, como acabamos de ver hace un instante».
Después de este paso, y tras su primer discurso público en un lejano ya 2019 en el Campoamor con 14 años, la Princesa de Asturias ya asumió en solitario otra tarea ligada a los premios: el discurso en la entrega del galardón «Pueblo ejemplar» a Valdesoto (Siero) en 2025. Su intervención fue la única, después de despedirse Felipe VI de esta tarea en Sotres (Cabrales) en 2024.
Han sido pasos progresivos, muy medidos, pero constantes. Por lo que la inminente edición de los «Princesa» de este año a buen seguro que reserva algún anuncio relacionado con el papel de Leonor de Borbón. Las palabras del Rey el año pasado algo avanzaron y tenían un tono en el que algunos vislumbraron cambios en la agenda de la Familia Real más pronto que tarde.
Después de proclamar la necesidad de ir dejando espacio a su hija, Felipe VI añadió: «Naturalmente, esto lo digo con emoción, de padre y de Rey, y, desde luego, con la intención firme de mantenerme vinculado a los Premios, a la Fundación y a Asturias: una tierra querida de la que no puedo concebir, y menos la Reina, estar lejos». Y remató con un matiz sobre su presencia que no pasó desapercibido: «Pero ya saben en la Fundación, y lo sabe Leonor, que, presente o no, estaré siempre comprometido con sus objetivos, sus valores y su futuro». Palabra de Rey.
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