Emmanuel Macron y Pedro Sánchez han tenido trayectorias casi paralelas. El presidente francés se estrenó en el cargo en mayo de 2017 y Sánchez llegó a Moncloa menos de un año después. Líderes muy jóvenes (alcanzaron el poder con 39 y 46 años, respectivamente). Uno socioliberal y el otro socialdemócrata en una Unión Europea que giraba inexorablemente hacia la derecha. Hubo sintonía política.
Ahora, Macron, a ocho meses de abandonar el Palacio del Elíseo, realiza su primera visita de Estado a España. Y suena a epílogo y cierre de época: afrontan el avance de fuerzas de ultraderecha en ambos países. En Francia, Marine Le Pen aspira a la presidencia; en España, Santiago Abascal, a la vicepresidencia.
Macron ha mantenido una posición de respaldo a Sánchez durante su peor crisis reciente: el asalto de decenas de miles de inmigrantes a Ceuta. «El presidente de la República señaló de inmediato su plena solidaridad con España en el contexto de la crisis migratoria que se produjo en Ceuta. No se puede decir lo mismo de todos los socios europeos», subrayan fuentes del Elíseo, que contraponen la posición francesa de respaldo frente a la carta dura con España que firmaron 22 países de la Unión Europea, entre ellos Italia y Alemania. Sánchez y su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, recuerdan el episodio con rencor en cada ocasión que se les presenta. París, sin embargo, no les dejó caer.
Francia insiste en que defiende junto a España la solidaridad que está negro sobre blanco en el Pacto sobre Asilo y Migración sobre episodios migratorios. En París consideran que la UE debe dar más apoyo a España si lo necesita, financiero o de funcionarios de las agencias de control de fronteras.
Sin embargo, en sentido contrario, Francia mantiene actualmente controles temporales en la frontera con España, desde el 1 de mayo hasta el 31 de octubre de 2026. París los justifica por la amenaza yihadista, las redes de inmigración irregular y tráfico de personas. Los pasos fronterizos, que llegaron a estar cerrados, están ahora todos abiertos, según confirman fuentes diplomáticas francesas.
Sáhara Occidental y Gaza
En política internacional, ambos líderes han rimado bastante. Sobre Gaza, Sánchez fue primero, pero Macron le siguió después. España reconoció a Palestina como Estado, junto a Dinamarca y Eslovenia, en mayo de 2024; Macron lo hizo con solemnidad en su discurso en Naciones Unidas en septiembre del año pasado. Sánchez habla abiertamente de genocidio israelí en la Franja. Macron evita el término, pero este año, ante la Asamblea General, ha dado un discurso muy duro sobre una situación que, afirmó, «nos avergüenza a todos» por la inactividad mostrada.
Sobre el Sáhara Occidental y la relación con Marruecos, ambos países han marcado un rumbo semejante, pero con diferencias notables. Sánchez apoyó por sorpresa en 2021 el plan marroquí para quedarse con la antigua provincia española dentro del reino como la solución «más realista, seria y creíble». Macron directamente proclamó que reconocía «la soberanía» de Marruecos sobre el territorio, alineándose con Estados Unidos y dando un golpe de gracia a la opción del referéndum de autodeterminación promovido por Naciones Unidas y los saharauis en el exilio.
Avances en interconexiones
Uno de los escollos más relevantes de la relación bilateral franco-española es el de las interconexiones. Hay avances en las energéticas, pero pocos en las ferroviarias.
España ha estado durante décadas insuficientemente conectada al mercado eléctrico europeo a través de Francia: la Península es una isla energética. El principal proyecto para corregirlo, la interconexión submarina por el Golfo de Vizcaya, ya no está bloqueado. Se ha completado al 70%, según anunció la semana pasada la compañía Red Eléctrica. Permitirá elevar la capacidad de intercambio entre España y Francia de aproximadamente 2.800 MW a 5.000 MW.
19/01/2023 El presidente de Francia, Emmanuel Macron (i) y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), durante la firma de un Tratado de Amistad entre sus respectivos países, durante la XXVII Cumbre Hispano-Francesa, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC / David Zorrakino – Europa Press / Europa Press
El otro gran proyecto energético conjunto es el de la construcción desde Portugal hasta Alemania de un gran tubo que transporte «hidrógeno verde». Se llama H2Med e incluye un tramo submarino llamado BarMar. 400 kilómetros de hidroducto por debajo del agua entre Barcelona y Marsella destinado al transporte de hidrógeno descarbonizado. En julio de 2026 BarMar entró en la fase de elaboración de los detalles de ingeniería después de que los estudios previos confirmaran su viabilidad técnica; la evaluación de impacto ambiental sigue en curso. H2Med debería comenzar a operar comercialmente en 2032, si nada se tuerce.
Lo de la alta velocidad, sin embargo, sigue sin arreglarse. Renfe opera servicios internacionales hacia Lyon y Marsella, pero sus planes de expansión hacia París y otros destinos franceses se han topado con problemas de homologación por parte de Francia de los trenes Talgo. París asegura que es una cuestión técnica; Madrid, que Francia no pone de su parte y hay una asimetría entre la facilidad con la que la empresa francesa SNCF ha podido entrar y expandirse en el mercado español con Ouigo y las dificultades de Renfe para hacer lo mismo en Francia.
El PP y el Tratado de Amistad
El 19 de enero de 2023 fue un día grande para la relación hispanofrancesa. Macron y Sánchez descorchaban champán en Barcelona, tras firmar el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia. Creaba mecanismos permanentes para reforzar la cooperación bilateral: encuentros de ministros, cooperación entre los cuerpos y fuerzas de seguridad o intercambios económicos y culturales. España entraba en el club selecto de países con los que Francia tenía ese tratado, junto a Alemania e Italia y ahora Polonia. Y entonces el Partido Popular mandó parar.
Frenaron la ratificación del Tratado en el Senado, donde los populares tienen mayoría, y lo llevaron al Tribunal Constitucional. El artículo 2.4 contempla que un ministro francés pueda participar en determinadas reuniones del Consejo de Ministros español y viceversa. Los populares pusieron el grito en el cielo. Un extranjero no podía entrar en la sacrosanta sala donde impera el secreto de las deliberaciones. París y Madrid encontraron un apaño: especificaron en una carta conjunta que esas reuniones no se harían en los consejos ordinarios de ministros, sino en unos ad hoc. Este 23 de septiembre, el pleno del Tribunal Constitucional declaró por unanimidad que el artículo 2.4 del Tratado es válido. Ahora, el Partido Popular ha anunciado que dará vía libre a su ratificación en el Senado, informa Miguel Ángel Rodríguez.
Quince declaraciones conjuntas
Se despeja así uno de los nubarrones que se cernían sobre la visita de Estado. Dos días en los que Macron será primero recibido este martes por su homólogo, el jefe del Estado Felipe VI, con quien almorzará e irá a rendir honores por los caídos por España, antes de ser obsequiado con una cena de Estado en el Palacio Real. El miércoles se inaugurará un foro económico y empresarial hispanofrancés y Macron y Sánchez se reunirán en Moncloa, donde habrá una rueda de prensa conjunta.
Está previsto que se firmen aproximadamente una quincena de declaraciones conjuntas, según el Elíseo, que abarcan desde la regulación digital (donde Macron y Sánchez también han tomado medidas similares, como la prohibición de redes sociales a adolescentes o la promoción de la regulación de la Inteligencia Artificial) hasta la energía, la lucha contra la desinformación, los transportes, la política agrícola común, la política pesquera común o la lucha contra el narcotráfico en los océanos.
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