El estallido del caso Maricarmen remueve los cimientos del debate sobre la vivienda en España. En toda la sociedad, en el mundo político y, más en particular, en la derecha española. Poniendo el foco en esto último son evidentes las coincidencias entre el Partido Popular (PP) y Vox en esta materia, aunque no tanto las diferencias, que existen y no son precisamente menores, entre el partido conservador tradicional español y la formación de la extrema derecha.
A la espera de que el Consejo de Ministros concrete este martes el contenido específico del que ya se conoce como ‘decreto Maricarmen’, en referencia a la anciana de 87 años desalojada en Madrid que ha provocado una sacudida en la vida nacional -incluida una acampada en la puerta del Sol de Madrid que recuerda a la del 15-M hace quince años- los de Alberto Núñez Feijóo y los de Santiago Abascal comparten críticas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que no dudan en señalar como culpable también de esta problemática, pero a poco que se afine el oído de sus planteamientos, en público y en privado, se advierten las diferencias entre dos partidos que ya gobiernan de nuevo juntos en cuatro comunidades autónomas y que podrían hacerlo, según avalan las encuestas, en el próximo Gobierno central.
Ni el PP ni Vox dejan dudas sobre su oposición al control o tope de los precios del alquiler que recurrentemente plantea la izquierda, y por los que ahora claman muchísimos ciudadanos, incluidos los jóvenes acampados estos días en sol. Sin embargo, y aunque las posiciones de los populares en materia migratoria son desde el año pasado, cuando Feijóo presentó en Barcelona su plan sobre esta cuestión, cada vez más coincidentes, el PP evita meter inmigrantes y pisos o arrendamientos en la misma ecuación, cosa que Vox enfatiza siempre que puede.
En una semana marcada por esta materia, en el cuartel general de los de Abascal se decidió ceder el atril de la habitual rueda de prensa de los lunes tras la reunión a la cúpula del partido a dos portavoces sectoriales. Uno, Samuel Vázquez, para hablar de todo lo relativo a las cuestiones securitarias como portavoz de Interior, y el otro, Carlos H.Quero, portavoz adjunto en el Congreso de los Diputados y figura emergente, especializado en vivienda. Quero, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid y autor de una tesis titulada ‘El desborde de la ciudad liberal: cultura política y conflicto en los suburbios de Madrid (1880-1930)’ lleva tiempo arremetiendo contra la política de la presidenta popular de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sobre todo por las facilidades concedidas en esta región a los extranjeros que invierten en vivienda, fundamentalmente a traves de deducciones fiscales.
Este lunes prefirió centrar sus críticas en la izquierda, pero dejando claro que la inmigración sería una de las culpables de la falta de accesibilidad de la vivienda, particularmente la de alquier. «No se puede seguir hablando de vivienda sin hablar de inmigración. Sin hablar del daño que está haciendo la inmigración masiva para el acceso a la vivienda, del colapso que está suponiendo en el mercado residencial, de la extensión de formas de vida desconocidas en Europea como el hacinamiento, que nosotros llamamos chabolismo vertical», sentenció este joven político, al que sus posturas sobre lo que él mismo ha mencionado como la «España de los toldos verdes» le ha suscitado críticas tanto de la izquierda como del PP, tildándole ambos en alguna ocasión de «falangista» por sus posicionamientos.
En el PP centran en público sus críticas a la izquierda, y enfatizan una y otra vez que sin mayor demanda, tanto «pública como privada», subrayan fuentes de los populares, notir se podrá solucionar el problema. Sin menoscabo de permitir que los extranjeros se sumen a la inversión en vivienda, y si es gracias a facilidades fiscales también.
De momento, Feijóo reclama su «oportunidad», como hizo en su discurso de este lunes ante la Junta Directiva Nacional del PP, para solucionar un problema en el que considera que Sánchez ha fracasado, entre otras cosas por haber estado su Gobierno durante ocho años más pendientes de «la casa de Jésica que de la de Maricarmen», en alusión a una de las parejas del exministro José Luis Ábalos. El líder del PP, además, ya ha puesto cifra a un compromiso si llega al Gobierno, el de construir un millón de viviendas con el que estima que se aliviará notablemente la accesibilidad de los españoles a la misma.
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