La agricultura afronta una paradoja: algunas campañas pueden reportar alrededor de 70 euros al día, pero los agricultores siguen teniendo dificultades para encontrar trabajadores jóvenes. Según publicó El Español, el agricultor toledano Mario Selo, de 23 años, ha constatado que en España resulta muy difícil encontrar personas menores de 30 años dispuestas a trabajar en el campo. El problema combina la dureza física de las tareas, la falta de solicitudes y el envejecimiento de quienes trabajan en el sector.
Las campañas agrícolas pueden alcanzar 1.540 euros al mes
La cifra trasladada por Selo corresponde al trabajo durante una campaña agrícola. El agricultor explicó que en ese periodo se pueden ganar 70 euros al día. El cálculo difundido por la información de El Español sitúa esa cantidad en torno a 1.540 euros al mes, aunque el ingreso depende del número de jornadas realizadas y de la duración de cada campaña.
La comparación incluida en la noticia toma como referencia el salario medio bruto de los jóvenes de entre 16 y 24 años en España, situado en torno a 1.372 euros. La diferencia sirve para mostrar la tensión que existe entre los ingresos potenciales de determinadas labores agrícolas y la escasa disposición de trabajadores jóvenes a incorporarse a ellas.
El dato no describe un salario fijo para todo el sector ni una remuneración estable durante los doce meses del año. Se refiere a una actividad vinculada a las campañas y a las jornadas efectivamente trabajadas. Esta distinción resulta relevante porque la agricultura reúne labores distintas y explotaciones con producciones diferentes.
En el caso relatado por El Español, la explotación familiar gestionada por Selo incluye olivos, pistachos, almendros y viñas. El agricultor, natural de Madridejos, decidió dedicarse al campo después de completar un grado superior de Mecatrónica Industrial. Su recorrido muestra que la formación profesional y la incorporación a la agricultura no tienen por qué seguir caminos separados, aunque la decisión final dependa de la vocación y de las condiciones de cada persona.
La edad y la dureza del trabajo reducen las solicitudes
La falta de candidatos jóvenes aparece como uno de los principales problemas señalados en la información. Selo afirmó que en España es “muy difícil” encontrar a alguien de menos de 30 años para realizar este trabajo. Entre los factores que alejan a posibles trabajadores se encuentran, según su testimonio, el esfuerzo físico y la dureza de las labores agrícolas.
La dificultad no se limita a una explotación concreta. La Comisión Europea, según los datos citados por la noticia, calcula que solo el 12% de los agricultores tiene menos de 40 años. La misma referencia sitúa en 57 años la edad media del sector. Ambos datos dibujan una estructura de edad envejecida y explican por qué la incorporación de jóvenes se ha convertido en una cuestión central para la continuidad de muchas explotaciones.
El relevo generacional depende de varios elementos que la fuente relaciona con la actividad diaria: la exigencia física, la dureza de las tareas y la disponibilidad de trabajadores durante las campañas. La agricultura necesita mano de obra en momentos concretos, como la poda de los almendros o la recolección de los frutos, y esas necesidades pueden concentrarse en periodos determinados.
La información también refleja la distancia entre la percepción del trabajo agrícola y la remuneración que puede alcanzarse durante una campaña. Aunque los 70 euros diarios constituyen una cantidad relevante dentro del caso descrito, el atractivo económico no ha bastado para generar una respuesta suficiente entre los menores de 30 años.
La consecuencia es que las explotaciones siguen recurriendo a trabajadores procedentes de otros países. La noticia señala que los jóvenes atraídos por las campañas de Selo todavía son pocos en comparación con esa mano de obra. El dato se presenta como una descripción de la situación de su explotación y no como una cuantificación general del conjunto de la agricultura española.
Los agricultores recurren a las redes para formar trabajadores
Ante la falta de solicitudes, Selo intentó crear una cuadrilla formada por jóvenes de menos de 25 años para una campaña de aceituna. La iniciativa partió de una dificultad práctica: muchos de los potenciales trabajadores no tenían experiencia previa en tareas como la poda de los almendros o la recolección de frutos.
Para explicar esas labores, el agricultor grabó vídeos con instrucciones dirigidas inicialmente a sus conocidos y amigos. Los primeros materiales se enviaron por WhatsApp y después llegaron a redes sociales como Instagram y TikTok. La estrategia convirtió una necesidad de contratación y formación en un contenido divulgativo sobre el trabajo agrícola.
La cuenta utilizada por el agricultor, @agr.selo, se acercaba a los 10.000 seguidores en el momento descrito por la noticia. Esa comunidad le permitió difundir cómo se realizan algunas tareas del campo y atraer a determinados jóvenes para colaborar en sus campañas.
El uso de vídeos no elimina las dificultades de fondo. Las publicaciones pueden mostrar el funcionamiento de una explotación y explicar labores concretas, pero no sustituyen la disponibilidad de trabajadores ni garantizan que exista una cuadrilla suficiente para cada campaña. La propia información subraya que los jóvenes incorporados siguen siendo pocos en comparación con la mano de obra procedente de otros países.
La experiencia también pone el foco en la necesidad de transmitir conocimientos básicos antes de comenzar el trabajo. La poda y la recolección requieren instrucciones sobre el modo de actuar en cada cultivo. En este caso, los vídeos sirvieron para acercar esas tareas a personas sin experiencia y para presentar el campo como una actividad que puede aprenderse mediante explicaciones prácticas.
El fenómeno descrito combina así tres elementos: ingresos diarios concretos durante la campaña, dificultades para atraer a trabajadores menores de 30 años y una estructura de edad en la que solo el 12% de los agricultores tiene menos de 40 años, según la Comisión Europea. El uso de redes sociales aporta una vía para captar y formar a nuevos trabajadores, aunque la fuente indica que todavía no cubre las necesidades de mano de obra.
La agricultura española mantiene abierto el problema del relevo generacional mientras las explotaciones necesitan personal para tareas estacionales. El caso difundido por El Español muestra que una remuneración de alrededor de 70 euros al día puede coexistir con una falta de candidatos jóvenes. La iniciativa de formar cuadrillas mediante vídeos y redes sociales ha permitido atraer a algunos trabajadores, pero la incorporación sigue siendo insuficiente frente a la mano de obra extranjera.








