así trabaja el CIMA ante el cambio del clima

El Centro de Investigaciones Mariñas de Galicia (CIMA) mantiene abiertas distintas líneas de investigación para conocer mejor qué está ocurriendo en los ecosistemas marinos gallegos y buscar respuestas a los problemas que afectan al sector.

UN ‘CSI’ DEL MAR

El Centro de Investigaciones Mariñas de Galicia (CIMA) es un servicio propio de la Consellería do Mar que trabaja desde 1975 en el estudio de los recursos marinos y los ecosistemas costeros. Cuenta con más de 50 profesionales, entre ellos 19 investigadores y entre 21 y 25 personas dedicadas al apoyo de laboratorio, mantenimiento y gestión. Sus trabajos abarcan desde el análisis de biotoxinas y técnicas moleculares hasta el estudio de peces, algas y moluscos, con el objetivo de aportar conocimiento y soluciones a los retos que afronta el sector del mar en Galicia.

El CIMA tiene varias líneas de trabajo en Galicia

Entre sus proyectos figura el trabajo desarrollado junto al Clúster de Acuicultura en torno al salmonete de roca, una especie que se estudia como posible alternativa para diversificar la producción acuícola.

El salmonete, una nueva vía para la acuicultura

Los investigadores trabajan en la adaptación del salmonete salvaje a dietas artificiales, un paso necesario para estudiar su posible cultivo. Los ejemplares han pasado de alimentarse de poliquetos y restos de moluscos a consumir pienso. Además, los especialistas han conseguido completar distintas fases de su reproducción en cautividad, con ejemplares que superan los 130 días de vida.

El CIMA estudia el salmonete en cautividad

El CIMA estudia el salmonete en cautividad

El objetivo es determinar si esta especie puede convertirse en el futuro en una alternativa comercial al rodaballo o el lenguado.

Recuperar la ostra plana

Otra de las líneas del CIMA se centra en la ostra plana, una especie muy afectada por enfermedades desde los años 80.

Investigadores en formación en el CIMA

COPE

Investigadores en formación en el CIMA

En las instalaciones de Ribadeo se producen ejemplares juveniles para estudiar posteriormente su comportamiento en el medio natural. El centro trabaja además en el engorde de ostras antes de trasladarlas al mar, en este caso en Arcade.

La investigación busca contribuir a la recuperación de una especie tradicional de las costas gallegas.

Microalgas para alimentar a los bivalvos

La alimentación es otro de los campos de trabajo. Los bivalvos son animales filtradores y necesitan microalgas para desarrollarse durante sus primeras fases.

Por eso, los investigadores producen distintas cepas de microalgas y fitoplancton en fotobiorreactores, con el objetivo de disponer del alimento necesario para las larvas y avanzar en los procesos de cultivo de moluscos.

¿Por qué no crecen los berberechos?

Una de las preguntas que intenta responder el CIMA está en los bancos naturales de las rías gallegas.

Los investigadores toman muestras en zonas como las rías de Arousa, Vigo y Ares-Betanzos y analizan miles de ejemplares para conocer cómo se distribuyen las poblaciones según su tamaño.

El caso del berberecho resulta especialmente llamativo: se han detectado grandes cantidades de ejemplares jóvenes, pero muchos no llegan a alcanzar la edad adulta. Los investigadores estudian ahora qué factores pueden estar detrás de esta situación.

Temperatura, lluvias y salinidad: un mar que está cambiando

El director del CIMA, Carlos Gabín, apunta a las variaciones ambientales como uno de los grandes retos para los recursos marinos.

El reto de futuro es cómo ser capaces de que especies acostumbradas a unas condiciones se acostumbren a otras»

Carlos Gabín

Director CIMA

El aumento de las temperaturas, los episodios de lluvias intensas concentradas en el tiempo y los cambios en la salinidad están modificando las condiciones de las rías. En determinadas zonas intermareales, temperaturas superiores a los 35 grados en el ambiente pueden provocar una elevada mortalidad de los moluscos cuando los bancos quedan al descubierto.

A esto se suma la presencia de un parásito que afecta al berberecho y que también es objeto de investigación.

Ante este escenario, el CIMA trabaja junto a otras instituciones, entre ellas la Universidad de Santiago, para estudiar familias y estirpes de berberecho que puedan presentar mayor resistencia a cambios bruscos de salinidad. El centro también participa en proyectos relacionados con la semilla de mejillón, la criopreservación de larvas y la detección de nuevas toxinas, además de mantener una colaboración directa con cofradías y profesionales del sector.

El objetivo común es entender cómo están cambiando los ecosistemas marinos y encontrar herramientas que permitan adaptar el marisqueo y la acuicultura gallegos al nuevo escenario ambiental.

Fuente