Hay que cavar mucho, o disponer de mucho sótano para meter bajo tierra un contenedor marítimo estándar, de los que miden seis metros de ancho por 2,59 de alto. Y más hay que cavar para enterrar no uno, sino cinco de estos enormes recipientes. Cinco son los que ha encontrado la Guardia Civil en la Operación Garnata Silo contra el narcotráfico. Los cinco juntaban una plantación de marihuana bajo tierra.
Los cultivadores operaban en Iznalloz (Granada), una provincia en la que abundan las plantaciones en las casas, según fuentes próximas a la investigación, pero en la que no se había visto nunca antes un cultivo soterrado de esta manera. En la zona últimamente proliferan los contenedores en algunas fincas, pero se llevan para hacer pequeñas viviendas o casetas, no para este inopinado uso clandestino.
Son cuatro los detenidos, con edades de entre 31 y 51 años, tras entradas y registros en cinco inmuebles. Los agentes del instituto armado les atribuyen delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal. Además, uno de tenencia ilícita de armas que recae sobre un miembro de la banda que guardaba todo un arsenal.
Ha difundido este sábado la Guardia Civil que los contenedores estaban perfectamente ocultos bajo tierra, de forma que era imposible localizarlos a simple vista, habilitados para cultivar y secar marihuana con «una sofisticada infraestructura» mediante la cual los narcos habían resuelto los problemas para iluminar, ventilar y filtrar el aire de ese gran huerto subterráneo.
Bajo tierra tenían 997 plantas, una parte en macetas y otra ya en proceso de secado. Pero había más plantas en una segunda finca, con lo que la requisa total de esta operación ha juntado 1.357 plantas y 600 gramos de picadura de maría.
Las plantas se cultivaban con potentes focos, cuya energía se pillaba en conexiones ilegales que ha tenido que desmontar la compañía eléctrica Endesa en la plantación y también en varios domicilios de los miembros del grupo desarticulado.
Arsenal
Llaman mucho la atención las armas que guardaba la banda, más por su aspecto que por su letalidad, salvo en el caso de una pistola y un revólver, que tenía uno de los miembros en un cajón de su casa, además de 167 cartuchos de distintos calibres, abundando las balas Luger de nueve milímetros parabellum.
Parte del arsenal incautado a los narcos de Iznalloz (Granada) / IGAT
Quizá por afición o, más probablemente, para asustar a bandas de narcos rivales, el grupo guardaba además una escopeta simulada y otra de aire comprimido, con potente bombona, réplica de un arma de guerra, con mira telescópica.
El panel encontrado se completaba con un arco de precisión con sus flechas, y tres armas blancas de tamaño considerable, especialmente una navaja de dimensiones superiores a las de un machete.
La operación sigue abierta, según comunica la Guardia Civil, que no descarta nuevas detenciones.
Para descubrir el entramado y sus plantaciones subterráneas, los agentes han requerido del apoyo de la unidad de drones Pegaso, los guardias del Grupo de Acción Rápida (GAR) y perros detectores de drogas, entre otras unidades del Cuerpo.
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