Las obras del Mercado Central de Elche enfilan la recta final mientras los Baños Árabes apuntan a marzo

Las obras es lo que tienen. Hay un momento en el que parece que nunca van a empezar y, poco después, la sensación es que no acabarán nunca. De por medio, los clásicos de siempre: requerimientos de técnicos con exigencias que, en realidad, no son más que garantías de que todo se ajusta a la ley y, sobre todo, aseguran que el patrimonio no se perderá -cosa que no está mal si uno mira al pasado y ve lo que ha pasado con otros proyectos en Elche-; sobrecostes y ampliaciones de plazo porque causas sobrevenidas y otras menos sobrevenidas no se contemplaron; y momentos en los que incluso da la sensación de que el edificio se acabará cayendo en lo que parece la historia de nunca acabar. Más si el proyecto en cuestión es el Mercado Central, que, a fuerza de hablar y hablar de él a lo largo de los últimos tres lustros, con mucha bronca y pocos avances, parecía que nunca lo veríamos hecho realidad en Elche.

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