Una dosis muy pequeña de verdad

Domínguez no es precisamente un orador ciceroniano. Su habilidad más notoria consiste en su rapidez mental en elegir en el argumentario del PP la mejor frase para su discurso o su réplica. Con esto y lucir muy erguido – a veces parece un instructor de pilates – el hombre va escapando. Tamara Raya no es, tampoco, una comunicadora muy potente, pese a los muchos años que pasó en el Congreso de los Diputados. No habla con autoridad de ningún asunto y siempre parece disponer de la información justita para pasar el día o el debate.

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