Un nuevo bombazo en los despachos del ‘Big Six’ que agita al Chelsea de Xabi Alonso. Todd Boehly y Mark Walter han puesto fin a su andadura en el fútbol inglés al vender sus acciones al fondo norteamericano, Clearlake Capital Group, tras tan solo cuatro años al frente del consejo de administración, después de la salida de Roman Abramovich por el conflicto entre Rusia y Ucrania.
«El Chelsea Football Club ha anunciado hoy que filiales de Clearlake Capital Group, L.P. adquirirán la participación que posee Todd Boehly», señala un comunicado del club. «En el marco de esta transición, Clearlake adquirirá también la participación que posee Mark Walter y asumirá así el control total del club», añade.
Ambos empresarios poseían el 38% de las acciones del club y ahora todo forma parte del fondo creado por José E. Feliciano y Behdad Eghbali. Otros clubes asociados, como el Estrasburgo, también anunciaron que Clearlake asumía el control total del capital del club.
El Financial Times informó que Boehly y Walter percibirían 950 millones de libras esterlinas en efectivo (1.108 millones de euros), como parte de una operación que valora el club inglés en unos 5.000 millones de libras, incluida la deuda. En el comunicado, Boehly declaró que había sido «un honor ocupar el cargo de presidente del Chelsea«.
Pesca de arrastre como política de fichajes
Sin duda, una de las principales características de la etapa de Boehly es la política de fichajes que ha llevado a cabo en Stamford Bridge. En cinco temporadas se han dejado la friolera cantidad de 2072 millones de euros. Una cifra del todo alocada, teniendo en cuenta que tan solo dos de esas cinco campañas han acabado en positivo (en lo referente a entrada y salida de jugadores).
Esta estrategia ha marcado un antes y un después en el mercado internacional. Por un lado, fichajes como el de Enzo en 2022 o Moisés Caicedo al año siguiente pusieron de manifiesto la inflación por jugadores jóvenes que todavía tenían mucho que demostrar y, por otro, con la creciente cantidad de partidos y competiciones, obligan a tener una plantilla profunda, pero ¿es realmente necesario contar con más de 30 jugadores en un solo equipo?
Se hizo muy viral en su momento un vídeo que publicó el Chelsea en sus redes sociales en el que prácticamente no cabía un alfiler en el gimnasio. Esto también hace que jugadores que ficharon y que contaban con una gran proyección se hayan quedado sin los minutos necesarios.
Otro punto a tener en cuenta es la longevidad de los contratos. El caso de Mudryk es un claro ejemplo de esta iniciativa. El ucraniano firmó un contrato de siete años y con un sueldo muy alto y, cuando fue sancionado, el club veía cómo se iba a comer un contrato de un jugador que no había demostrado lo que se esperaba de él y que además ni siquiera iba a jugar.
Gastos millonarios, valor al alza
La situación del Chelsea presenta una aparente contradicción. El club londinense ha realizado inversiones millonarias en fichajes durante los últimos años y ha llegado a registrar pérdidas récord de 262,4 millones de libras en la Premier League. Un desembolso que, sobre el papel, contrasta con la evolución de sus cuentas.
Sin embargo, el valor que el mercado atribuye a la entidad no ha dejado de crecer. La explicación se encuentra en que la valoración de un club no depende exclusivamente de sus beneficios o pérdidas en un ejercicio concreto, sino también de factores como el valor de la plantilla, sus ingresos comerciales, los derechos audiovisuales, sus instalaciones y las expectativas de crecimiento.
El Chelsea se convierte así en un ejemplo de cómo gastar más no implica necesariamente valer menos. Aunque las pérdidas reflejan el coste de su estrategia de inversión, el mercado puede interpretar ese desembolso como una apuesta por aumentar el valor de la entidad a largo plazo.
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