Una federación judía reclama dos Cranach que fueron saqueados por los nazis

Dos pinturas de Lucas Cranach el Viejo que pertenecieron al marchante judío Jacques Goudstikker vuelven a ser objeto de una disputa judicial en California. La Federación Judía de Los Ángeles reclama al Museo Norton Simon de Pasadena la entrega del díptico de tamaño natural Adán y Eva, confiscado por los nazis en 1940 y posteriormente incorporado a la colección privada de Hermann Göring.

El nuevo proceso se presentó al amparo de una ley aprobada en California en 2024. Esa norma abrió un plazo para reactivar determinadas reclamaciones de bienes robados por persecución política cuando causas anteriores habían sido rechazadas por motivos procesales. La demanda sobre los Cranach se presentó al final de ese período.

Otra familia recurrió al mismo marco legal. Las hijas de Dina Gottliebova Babbitt demandaron al Museo de Auschwitz-Birkenau por las acuarelas de víctimas romaníes que su madre fue obligada a realizar para Josef Mengele durante su cautiverio en Auschwitz. Babbitt sobrevivió al Holocausto y murió en 2009.

La historia de los Cranach se remonta a la colección de Goudstikker. El marchante adquirió las pinturas en Berlín en 1931, durante una subasta organizada por las autoridades soviéticas que también incluyó numerosas obras vinculadas con la familia rusa Stroganoff. Tras la muerte de Goudstikker en 1940, su colección fue transferida a los nazis bajo coacción y su familia no recibió el dinero de aquella operación.

El Museo Norton Simon en Pasadena, California, 21 de enero de 2015. (Foto AP/John Antczak,)

Göring terminó en posesión de unas 800 piezas procedentes de esa colección. Entre ellas estaban Adán y Eva. Décadas más tarde, en 1971, el díptico ingresó en el Museo Norton Simon.

La disputa por esas obras no es nueva. Marei von Saher, nuera de Goudstikker, demandó al museo en 2007 y sostuvo que las pinturas debían regresar a la familia. En 2018, una decisión judicial basada en cuestiones procesales mantuvo las piezas en manos del museo.

El escenario legal cambió después. Además de la norma californiana de 2024, el Congreso aprobó este año una ley que eliminó en estos casos la llamada doctrina del acto de Estado, principio que impedía cuestionar ante tribunales estadounidenses determinados actos realizados por gobiernos extranjeros dentro de sus propios territorios. Ese cambio reforzó tanto la posición de los herederos de Goudstikker como la reclamación de la familia Babbitt.

También en 2024, 21 países acordaron directrices actualizadas sobre la restitución de arte saqueado durante el régimen nazi. Esas pautas incluyen entre los bienes saqueados o robados las obras transferidas a los nazis bajo coacción.

La Federación Judía de Los Ángeles prevé destinar la mayor parte de los ingresos de una eventual venta de las pinturas a sobrevivientes del Holocausto que viven en situación de pobreza en el área de Los Ángeles. Un estudio publicado en 2018 por las Federaciones Judías de América del Norte señaló que un tercio de los sobrevivientes del Holocausto en Estados Unidos vivía por debajo del umbral de pobreza.

El coleccionista de arte Jacques Goudstikker, en Ámsterdam, Países Bajos, en noviembre de 1938. (National Archief vía Wikipedia)

El presidente y director ejecutivo de la federación, el rabino Noah Farkas, presentó la demanda como un intento de revertir el despojo de una familia judía y de obtener recursos para cubrir necesidades de sobrevivientes del Holocausto en la región.

Von Saher respaldó la intervención de la federación y la relacionó con la restitución de bienes arrebatados a víctimas de la persecución nazi. Las federaciones judías no suelen actuar como demandantes en este tipo de litigios. La Federación Judía de San Diego participó como codemandante en un caso de restitución en 2015.

El Museo Norton Simon mantiene una posición opuesta. Sostiene que sucesivas decisiones judiciales, incluida una intervención de la Corte Suprema de Estados Unidos, han confirmado la titularidad de la Fundación de Arte Norton Simon sobre Adán y Eva. El museo conserva las piezas en exhibición pública desde 1971 y remite también a una decisión de 2016 que dejó las obras bajo su control.

La procedencia de los Cranach incluye otro episodio ocurrido en los Países Bajos. En 1961, George Stroganoff-Scherbatoff, descendiente de la familia aristocrática rusa asociada con parte de las obras vendidas en 1931, reclamó el díptico al gobierno neerlandés. Más tarde vendió ambas pinturas al Museo Norton Simon por $800 000.

Charlene von Saher señala la pintura que perteneció a su abuelo titulada ‘La tentación de San Antonio’, en Nueva York, el 24 de mayo de 2001. (Foto AP/Ed Bailey)

La familia Goudstikker había iniciado sus esfuerzos de restitución mucho antes. En 1946, Désiree Goudstikker, viuda de Jacques y cantante de ópera, presentó una reclamación en los Países Bajos que fue rechazada en un primer momento. Logró recuperar una pintura algunos años después, mientras las obras que habían pasado a manos de Göring permanecieron en colecciones nacionales neerlandesas. Con el paso del tiempo, más de 200 piezas fueron restituidas a von Saher.

El catálogo en línea del Museo Norton Simon señala que los Cranach habían pertenecido a la Colección Stroganoff y registra la transferencia de Goudstikker a Göring en 1940 como una apropiación.

La controversia sobre las acuarelas de Dina Gottliebova sigue una lógica distinta. El Museo de Auschwitz-Birkenau considera que los retratos deben permanecer en el Memorial porque forman parte de la documentación de los crímenes de Mengele y de la historia del campo. El museo reconoce la dimensión personal del reclamo familiar, pero defiende el valor documental de esas obras dentro de Auschwitz.

La restitución de piezas de la colección Goudstikker continúa en otros países. A comienzos de este mes, un tribunal argentino ordenó entregar a von Saher una pintura de esa procedencia que había aparecido en un anuncio inmobiliario de la casa de la hija de un exfuncionario nazi.

Otro fallo dictado este año ordenó devolver a los descendientes de su propietario original una pintura de Amedeo Modigliani que llegó a estar valorada en más de $25 000 000. Su dueño había sido obligado a venderla a los nazis bajo coacción.

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