Un Elche de diez por fin sonríe

Otro día en el manicomio. Esta vez, con sonrisa. Felices. Y al parón de selecciones con la positividad del que por fin encuentra el camino hacia la victoria, aunque sea más por alma que por estilo. Cuando menos se esperaba, el Elche se quitó la camisa de fuerza, en otro día de locos. Jugando con diez desde el minuto 5 por la torpeza de Redondo. Metiendo tres goles. Perdiendo a Sangare por lesión. Con Chust luciendo vendaje en su cabeza… y metiéndose un gol en propia meta. Y con una exhibición de varios hombres. No fueron niños sino un equipo.

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