Un estudio publicado por Defensa vaticinó hace un año que Marruecos perpetraría una invasión encubierta en Ceuta

Un estudio publicado por el Ministerio de Defensa vaticinó, hace un año, un escenario de «invasión encubierta» de carácter migratorio sobre Ceuta y Melilla a cargo de Marruecos. El documento recoge muchas similitudes con el asalto del 30 y 31 de julio.

Explica, por ejemplo, cómo «la principal baza de Marruecos sería evitar un conflicto armado y presentar la situación como una espontánea y masiva entrada de inmigrantes ilegales». Este análisis está incluido en el documento Descifrando África: claves para la seguridad y defensa del mañana.

Se trata de una publicación vinculada al XXXII Curso Internacional de Defensa, dirigida por la Cátedra Miguel de Cervantes de la Academia General Militar y la Universidad de Zaragoza.

El trabajo, de casi 600 páginas, dedica un capítulo específico a analizar la amenaza que significa Marruecos para Ceuta y Melilla, cuya soberanía reivindica de forma recurrente.

En ese capítulo, titulado Marruecos cuestiona nuestra soberanía: nuestros territorios de África en peligro constante, se recogen las reivindicaciones territoriales de Rabat sobre Ceuta y Melilla y la posibilidad de que pueda recurrir a una estrategia de «guerra híbrida» para intentar «desestabilizar nuestro país sin utilizar sus Fuerzas Armadas».

Los investigadores Marina Arnau Segura y David Espinosa Pérez recuerdan que Marruecos insiste en reivindicar las ciudades españolas utilizando mapas, presiones diplomáticas, declaraciones oficiales o creando directamente entidades como un «Comité para la liberación de Ceuta y Melilla».

La investigación considera que, «si se diese el caso, Marruecos intentaría una táctica similar a la que ya utilizó en 1975 para ocupar el Sáhara Occidental«.

«Si Marruecos intentase una nueva Marcha Verde, lo más probable es que lo hiciese a través de la inmigración instrumentalizada», pronostican los autores.

Describen un posible escenario en el que, «cuando llegase la fecha prevista, veinte mil personas entrarían en las ciudades por tierra y por mar».

No se trata de una fabulación: recogen esa iniciativa de una propuesta de la denominada Coordinadora Nacional para la Defensa de las Causas del Reino de Marruecos.

La consecuencia, explican, sería que España tendría enormes dificultades para responder militarmente, porque en una situación de «invasión encubierta» no hay militares a los que combatir, y el «derecho internacional humanitario» establece que «no puede ser objeto de ataque la población civil».

Por ello, el estudio concluye que «solo se podrían utilizar medios militares en defensa de las ciudades autónomas si estuviesen claras las hostilidades por parte de Marruecos y de su población».

Los autores argumentan que, en cualquier caso, se crearía «una situación internacional complicada» al no estar Ceuta y Melilla «cubiertas por la cláusula de legítima defensa de la OTAN».

«Caos y manipulación»

«La idea de un Gran Marruecos, que ya surgió con su independencia en 1956, representa una clara amenaza para nuestro país», recuerda el documento.

El estudio utiliza como principal precedente la crisis migratoria de Ceuta de los días 17 y 18 de mayo de 2021, cuando miles de personas entraron en la ciudad autónoma. Fue la represalia de Mohamed VI y su círculo más próximo tras la acogida por parte de España de Brahim Ghali, el líder del Frente Polisario, para tratarle de la Covid-19.

Pero el estudio recuerda otros episodios de gran tensión, como la Marcha Verde de 1975 y el incidente de Perejil de 2002. Y subraya que las reivindicaciones sobre territorio español han continuado pese a las distintas etapas de cooperación entre Madrid y Rabat.

«Sin importar lo buenas que sean las relaciones con el país vecino», escriben Arnau y Espinosa, que Marruecos «no haya dejado nunca de reclamar como suyo parte del territorio español debe mantenernos siempre alerta para tomar las medidas preventivas necesarias y salvaguardar la soberanía de nuestra patria».

A partir del asalto a Ceuta de 2021, los autores plantean qué sucedería si una operación semejante se prolongase en el tiempo y tuviese un objetivo territorial.

Y recuerdan que, entonces, el CNI catalogó el episodio como parte de la estrategia de presión de Marruecos

«En la hipotética situación de que Marruecos volviese a utilizar esta estrategia pero durante un periodo de tiempo prolongado y con la intención de reclamar nuestras ciudades autónomas», afirman, «se crearía una situación de caos que, viendo el antecedente de 2021, las autoridades españolas controlarían con dificultad».

En ese escenario, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españoles podrían verse «desbordados y sin suficientes cuerpos y fuerzas de seguridad para mantener el orden», mientras tendrían que atender simultáneamente a los inmigrantes que llegasen a las ciudades.

Y todavía habría un segundo elemento de presión. «Si a esto se le suma una posible campaña de manipulación mediática por parte de Marruecos», continúa el análisis, «sería mucho más sencillo que la opinión pública se convenciese de la necesidad de entregarle las dos ciudades autónomas».

La diferencia que planteaban los investigadores en relación a lo acontecido en 2021, es que una operación futura podría prolongarse durante más tiempo y perseguir un objetivo territorial explícito. Algo más parecido a la situación que estamos viviendo ahora.

Revelaciones del CNI

El capítulo recupera también las revelaciones del exagente de inteligencia español Fernando San Agustín, quien describió en su libro La Trastienda de los Servicios de Inteligencia un supuesto plan denominado «Marruecos 2030».

Este miembro del CNI y previamente del CESID desgranó en una entrevista con EL ESPAÑOL hace tres años el contenido de su libro. El testimonio de San Agustín resulta casi profético a la luz de lo que estamos viendo en los últimos dos meses en Ceuta.

Según su relato, Hasán II, el padre de Mohamed VI, habría planeado una invasión «masiva, simultánea y pacífica» sobre Ceuta, Melilla y Canarias.

La estrategia incluiría fomentar la llegada de marroquíes a España, facilitar que obtuvieran ayudas, residencia y nacionalidad y aumentar así su presencia e influencia mientras no comenzase la operación.

Los autores del documento publicado por el Ministerio de Defensa el año pasado concluyen que «las ciudades autónomas se hallan en peligro» y que su defensa no depende únicamente de disponer de capacidad militar.

Por eso consideran esencial preparar a la sociedad para un escenario de presión híbrida, mezcla de crisis migratoria, operación de desestabilización y agresión contra la soberanía española.

«De la opinión pública depende en gran medida la voluntad política», finalizaban su trabajo.

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