La unidad territorial del Reino Unido está más en entredicho que nunca. La victoria de los partidos independentistas en Escocia y en Gales en las elecciones regionales del pasado mayo, sumadas al nombramiento por primera vez de una representante de los republicanos del Sinn Féin como ministra principal en Irlanda del Norte, ha dado impulso al debate sobre la autodeterminación en estos tres territorios. Sus líderes se han reunido este lunes en la ciudad galesa de Cardiff para firmar un memorando de entendimiento que busca reforzar su cooperación en este sentido y aumentar la presión sobre Londres para que ceda ante sus demandas.
“Por primera vez en la historia, hay ministros principales en Escocia, en Gales y en Irlanda del Norte que están comprometidos con la independencia del Reino Unido. Para quienes lo observan desde estas islas —y para quienes lo observan desde todo el mundo— no podría haber una señal más clara de que la era de Westminster está llegando a su fin”, señala el documento. “Nuestros movimientos cuentan con un gran impulso; creemos que se avecina un cambio constitucional”.
Reunificación de Irlanda
El encuentro entre los ministros principales, al que se ha sumado la líder del Sinn Féin en Irlanda, Mary Lou McDonald, se produce apenas unos días después de la visita a la isla del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que la reunificación sería algo “fantástico” y apostó a que ocurrirá “tarde o temprano”. Las palabras de Trump han dado alas a los republicanos del Sinn Féin, que apuntan al 2030 como año para la celebración de un referéndum en esta materia.
McDonald ha asegurado que el progreso realizado desde la firma de los acuerdos del Viernes Santo, que pusieron fin a casi tres décadas de violencia sectaria en Irlanda del Norte, ha sido “inmenso”. “Irlanda ha demostrado que, a veces, aquello que la gente considera imposible es posible. Parece imposible hasta que se consigue”. Los acuerdos del Viernes Santo contemplan la posibilidad de celebrar un referéndum en el territorio siempre y cuando exista una clara mayoría a favor de la reunificación.
Desafío de Escocia y Gales
Por su parte, el ministro principal de Escocia, John Swinney, ha esgrimido que la mayoría obtenida por el Partido Nacional Escocés (SNP) y por los Verdes escoceses en el Parlamento de Holyrood, la más amplia lograda por partidos independentistas en la historia de la Cámara, ha abierto la puerta a la celebración de un nuevo referéndum de independencia. “No hay ningún obstáculo para que la gente de nuestros países exprese su derecho a la autodeterminación. Es algo que constituye el núcleo del acuerdo que hemos firmado hoy”. Swinney ha apuntado a la celebración de la nueva consulta en 2031.
En el caso de Gales, el proyecto se presenta más a largo plazo. Su ministro principal, Rhun ap Iorwerth, ha descartado la convocatoria de un referéndum antes de que termine la actual legislatura, pero sí se ha comprometido a sentar las bases que faciliten una votación en el futuro. “Las elecciones no versaban sobre la independencia, sino sobre el futuro de Gales. Una de las cuestiones que se plantean es cómo garantizar que contamos con los acuerdos constitucionales adecuados para construir un futuro mejor para nuestros hijos”, ha asegurado. “Lo que pretendo es fomentar la confianza del pueblo de Gales para que se anime a tomar las riendas del cambio”.
El encuentro de este lunes supone un claro desafío para el primer ministro, el laborista Andy Burnham, quien hace apenas unas semanas descartó la celebración de un referéndum en Irlanda del Norte y también en Escocia. Unas palabras que matizó posteriormente en una intervención en el Parlamento británico, en la que apuntó a la posibilidad de convocar nuevas consultas siempre y cuando exista un “apoyo mayoritario” de la población. Burnham ha mantenido una posición ambivalente en esta materia y ha centrado su estrategia en la descentralización del país, pero la presión de los partidos independentistas, más unidos que nunca, es cada vez mayor.
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