«Queremos consolidarnos entre los cinco primeros de la División de Honor Plata». Claras y concisas son las intenciones del Attica 21 OAR Coruña para el curso 2026-27 que arranca este sábado en Málaga frente al Dólmenes Antequera (18.30 horas). La entidad que preside Carlos Resch visita el Fernando Argüelles en el primer paso de un camino, el de su segunda temporada en el segundo peldaño del balonmano nacional, en la que pretende dar un paso más y asentarse en la zona noble que luche por subir a la Liga Asobal. Ya estuvo a punto de hacerlo en su debut, el curso pasado, en el que irrumpió como un ciclón en la categoría y se le escapó el play off entre los dedos en el tramo final.
Nuevo año, nuevo proyecto e, incluso, nuevos colores. El club, que a lo largo de la presente campaña celebra su 75º aniversario, ha regresado al rojo y al blanco en su camiseta de local y ha configurado una plantilla para aspirar a todo. En el mercado estival, llegaron jugadores contrastados como Macapá, Nacho Valles, Lilian Pasquet y Mario López; volvieron a casa los canteranos Ángel Iglesias y Gonzalo Carró; y se apostó por la juventud y la frescura de Xabi Barreto, Jacob Díaz o Sergio Tobes. «Son jugadores con una calidad contrastada, pero hay que transformarlos en un equipo», señalaba en la presentación del equipo Nando González, que continuará a los mandos del vestuario. Junto a él, en San Francisco Javier repetirán prestaciones Diego Martínez, Álex Chan, Pablo Moral, Luis Horcajada, Javi Rodríguez, Diogo Freitas, Alejandro Conde, Álex Malid, Henrique Traba (que regresa de su cesión en el Culleredo) y los porteros Mile Mijuskovic e Israel Marín.
De todos ellos, Macapá y Moral han pasado la pretemporada entre algodones, pero los demás ya han tenido la oportunidad de empezar a forjarse. El cuadro oarista realizó una magnífica actuación en la Supercopa de Galicia, en la que tumbó por la mínima al Cisne en semifinales (31-32) y cayó con la cabeza alta en la final ante un Balonmán Cangas más rodado y experimentado (33-35). Además de la primera competición oficial, midió sus fuerzas con dos triunfos frente al Culleredo (38-19) y al Gaia portugués (30-21) y un meritorio empate en casa ante el Ademar León (33-33), un oponente de Asobal.
El escollo inicial
La fórmula del éxito del OAR permanece inamovible. Carácter, tesón y ritmo. Tres ingredientes con los que Nando González debe mezclar el talento ofensivo y la solidez en la zaga que le permitan puntuar en una liga que ha subido el nivel general. En la primera jornada, tendrá enfrente a un Antequera que regresa a la categoría de Plata y tratará de hacerse fuerte en casa. Para asaltar el Argüelles, al cuadro coruñés le tocará asumir el mando y asfixiar a su rival a base de intensidad y acierto. El proyecto malagueño, con un marcado acento local en la configuración de su plantilla, mantiene el bloque general del ascenso, pero ha incorporado a ocho piezas nuevas que le ayuden a pelear por la salvación: Pau Hernández (Barça B), Julio Morgado (Proin Triana), Víctor Morales (Caserío), Albert Massa (Granollers), Mauro Jaureguiberry (Lanzarote), Sean Corning (Sant Joan), Isaac García (Málaga Trops) y Pablo Varo (Palma del Río).
Será el regreso de Jacob Díaz a la que fue su casa, en un duelo que el nuevo jugador del OAR califica de «muy especial» en las redes sociales del club: «Guardo muy buenos recuerdos, habrá mucha gente a la que tengo ganas de ver, y estoy muy contento de que Antequera sea uno de los equipos al que nos enfrentemos en Plata. Tengo muchas ganas de jugar, de disfrutar jugando en el Argüelles, y por supuesto mucha ilusión. Llevamos toda la pretemporada pensando en esta primera batalla, mentalizándonos durante seis semanas de que este partido es muy importante».












