Durante un mes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no abrió la boca. La crisis en Ceuta, que él mismo definió el 31 de julio, junto al presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, como un «ataque, una violación a la integridad territorial de España», se iba enredando y enquistando según pasaban los días en agosto. Los ceutíes denunciaban el «abandono» de las administraciones, culpaban al Ejecutivo central. Sánchez dirigió dos reuniones telemáticas con sus ministros desde su retiro estival en La Mareta (Lanzarote), pero no regresó a la ciudad autónoma, ni voló de vuelta antes de lo previsto a Madrid, ni protagonizó actos. Presidió el primer Consejo de Ministros tras las vacaciones, el 25 de agosto, en el que se nombró mando único al titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. Y reapareció el lunes 31 de agosto. En una entrevista. En el programa Hoy por hoy, en la SER.
Era su vuelta a los medios tras un mes de silencio. Pero no será la única en este comienzo de curso. Este miércoles, sobre las 11 de la mañana, tras la sesión de control en el Congreso, el presidente será entrevistado en La 1 de Televisión Española, en Mañaneros 360, por su conductor, Jesús Cintora, y por la periodista Esther Palomera, ahora copresentadora del primer tramo de Malas lenguas y adjunta al director de elDiario.es. Y el próximo lunes, 14 de septiembre, Sánchez acude al plató de El intermedio, en La Sexta, para contestar a las preguntas de El Gran Wyoming. Otro formato, pero entrevista también. Y no es casual. El jefe del Ejecutivo, conceden en la Moncloa, necesita «explicarse«. Salir al paso del torrente de críticas del último mes y medio. Intentar embridar el descrédito del Gobierno por la gestión de la crisis. Contrarrestar el desgaste. Desgranar su relato, aunque hasta ahora no ha convencido a la inmensísima mayoría de ciudadanos, según las encuestas publicadas en los últimos días.
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El presidente estuvo en silencio durante un mes, y reapareció, tras el primer Consejo de Ministros de vuelta del verano, en la SER. Tres días después, compareció en el pleno del Congreso
En la SER, Sánchez eximió a Marruecos de cualquier responsabilidad en la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta el 30 y 31 de julio y además anunció que el rey Felipe VI sí visitará las dos ciudades autónomas, aunque no precisó fecha. Tres días más tarde, el jueves 3, el presidente compareció en el pleno del Congreso y corrigió ligeramente su trayectoria, al garantizar que si hay pruebas «sólidas» de la participación de Rabat en la avalancha migratorias actuará «en consecuencia» y «con total rotundidad«. Y anticipó que la cooperación con el reino alauí, visto lo ocurrido, «tiene que ser diferente». Reveló que el 21 de agosto, cuando el ministro de Justicia de Mohamed VI reivindicó la marroquinidad de Ceuta y Melilla, Exteriores convocó a la embajadora del país vecino para formular su protesta. Quien la recibió, por cierto, dado que ella no estaba en España, fue el encargado de negocios marroquí. También anunció que se desclasificarían los informes y avisos de aquellas dos jornadas y de los días previos y que probarían que, aunque el Ejecutivo sí recibió alertas, ninguna anticipó ni la «magnitud» ni la «probabilidad» de lo que finalmente ocurrió.
Sánchez practicaba el giro después de que trascendiera el informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) elevado a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Documento que señala que gendarmes marroquíes guiaron esa entrada masiva y que las Fuerzas de Seguridad del país vecino actuaron con «permisividad«. La Moncloa negó que el cambio de paso se debiera a este texto, porque de hecho, subrayó, avala su versión, dado que la Policía no identifica ningún autor último de la oleada migratoria.
El presidente pidió el lunes a los suyos que se «vacíen» en este tramo final de la legislatura y alertó de la «amenaza ultra». Situaba a los suyos en ‘modo campaña’, pero no apuntó a adelanto inminente
El presidente reunió a su grupo de diputados, senadores y europarlamentarios en la interparlamentaria del pasado lunes en el Congreso. Allí volvió a prometer que se esclarecerán los hechos ocurridos en Ceuta y que se contarán. Y pidió a los suyos que se «vacíen«, que se «entreguen» en este final de legislatura. Con un marco que ya usó en las generales del 23 de julio de 2023: el aviso de la «amenaza ultra«, ahora por el triunfo arrollador de la extrema derecha de la AfD en Sajonia-Anhalt en los comicios del pasado domingo.
Esas son las coordenadas que enmarcan la entrevista de este miércoles en Mañaneros 360, que tendrá lugar antes de que la Moncloa publique en su web los en torno a 40 documentos desclasificados sobre lo sucedido en Ceuta y fechados entre el 1 de julio y el 1 de agosto, de los cuales ninguno compromete, eso asegura el Gobierno, la seguridad nacional. El lunes le tocará el turno a una televisión privada, La Sexta, a El intermedio, por cuyo plató el presidente ya ha pasado en otras ocasiones. En TVE, por cierto, ha tropezado con el rechazo del consejo de informativos a que sea un programa de producción externa, y no los Servicios Informativos de la casa, quien le pregunte. «Es un hecho sin precedentes en RTVE y de una gravedad extrema«, se quejó en un comunicado el órgano que representa a los periodistas de la tele pública.
Suspenso claro
Sánchez, pues, coge carrerilla en los medios. En el Ejecutivo cuentan que ahora que atraviesan por un «mal momento», necesitan explicarse. Y que sea el presidente el que dé la cara. Los datos de las últimas encuestas son demoledores. Según el sondeo de 40dB para El País y la SER publicado este pasado lunes, el 89,2% de los ciudadanos culpa a Marruecos de la crisis de Ceuta. Un juicio que comparten de manera aplastante hasta los votantes socialistas (89,4%) y más aún los de Podemos (100%) o Sumar (90,5%).
El 89,2% de los ciudadanos cree que Marruecos es la responsable de esta crisis, juicio que también tienen (89,4%) los votantes socialistas. El 62,7% valora mal o muy mal la actuación de Sánchez
La gestión del Gobierno, según el mismo sondeo, también se lleva un suspenso: el 62,7% valora mal o muy mal la actuación de Sánchez, y el 60,3% desaprueba la labor de su Ejecutivo en esta crisis. Por el contrario, el 28% aplaude la gestión de Vivas, aunque otro relevante 28,1% no sabe puntuarla. El Ejecutivo de Sánchez no alcanza el aprobado en ningún parámetro: en cohesión, transparencia, eficacia y rapidez. La Guardia Civil y la Policía son los dos únicos actores bien valorados por todos los electorales, mientras que PSOE y PP y sus respectivos líderes solo logran el aprobado entre sus parroquías de votantes, igual que el Ejecutivo de Marruecos consigue la desaprobación de todos los grupos de electores, sin excepción.
No hay dato bueno para el Gobierno, se mire por donde se mire. Y de eso son conscientes los socialistas. En la dirección del partido, admiten que más que gestión, que «sí se ha hecho», faltó más «habilidad comunicativa», más presencia. También del propio líder. En la cúpula del PSOE asumen que sí, que les lastra la imagen, hábilmente trabajada por el PP, de un presidente «en chanclas» y en La Mareta, de vacaciones, mientras que la situación en Ceuta se iba haciendo más y más crítica. Así que ahora creen que es normal que Sánchez quiera salir «a la ofensiva». «También es que en cada arranque de curso él quiere estar a la ofensiva en los medios. Luego se le olvida«, apuntan desde su entorno más cercano. Es decir, que a la crisis en Ceuta se le suma el deseo de recuperar el pulso, aunque luego esa pulsión por tener presencia en medios se desvanece.
En la Moncloa descartan que se esté repitiendo la estrategia mediática de las últimas generales: «Se trata de explicarnos y de retomar el curso. A veces las cosas no tienen nada raro detrás»
«Se trata de explicarnos y de retomar el curso. A veces las cosas no tienen nada raro detrás», abundan en la Moncloa. Es decir, que no subyace, tras esta agenda de Sánchez con entrevistas fijadas, una estrategia para repetir lo que ocurrió antes de las últimas generales, cuando se multiplicó en medios para romper con su mala imagen. Y le funcionó. En aquel momento, su equipo decidió que se prodigara también en territorio hostil, en formatos, cadenas y entrevistas menos cómodos.
Ahora, aunque Sánchez ha pedido a los suyos que se sitúen en modo campaña, en su círculo más próximo descartan, primero, que ya tenga decidida la fecha de las generales, y segundo, insisten en que antes de despejar esa duda ha de resolverse la emergencia en Ceuta, y hasta que se consumen las devoluciones a Marruecos pueden pasar semanas, meses, dado que los expedientes se han de tramitar de manera individualizada, con más celo si cabe con los 2.000 menores ya filiados —y que el Ejecutivo desea prioritariamente que retornen con sus familias—.
«Quiere agotar la legislatura»
«El presidente debe analizar la coyuntura muy bien. Debe afinar muy bien la fecha, porque se la juega él. Pero primero debe resolverse la crisis en Ceuta, y esperar a que no se abran nuevos frentes. Yo creo —señalan desde su primer anillo de poder— que no tiene prisa. Él traslada dentro lo que dice fuera. Quiere agotar la legislatura». Para Ferraz, no está nada claro que el presidente vaya a situar las generales en el primer trimestre de 2027, antes de las municipales y autonómicas, como querrían buena parte de sus alcaldes. En la dirección, de hecho, le dan la vuelta a la tortilla y advierten de que si se perdiera la Moncloa el ánimo del partido se hundiría y esa no sería buena tarjeta de presentación (ni garantía) para los comicios de mayo. Es decir, que al final Sánchez elegirá según su criterio. Sin descartar por ahora marzo, pero tampoco junio o julio. Antes, además, irá la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para 2027, para lo que tampoco hay fecha. Lo más que llegó a decir este martes Arcadi España, el titular de Hacienda, preguntado por los periodistas en rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, es que llegarían al Congreso «antes de que acabe el año«, lo que sugiere que no se cumplirá el plazo constitucional del 30 de septiembre.
Debe afinar muy bien la fecha, porque se la juega él. Pero primero debe resolverse la crisis de Ceuta», «aún no sabemos la fecha, pero estamos ya con toda la maquinaria electoral en marcha», dicen en Ferraz
«Aún no sabemos qué hará con las generales —apunta otro mando de la ejecutiva federal socialista—. Ahora, a solucionar Ceuta. Ya veremos. Pero nosotros estamos ya con toda la maquinaria en marcha«. Por lo que pueda pasar. Por lo que el presidente pueda decidir. En la Moncloa subrayan que lo lógico es que Sánchez aproveche una ventana de oportunidad. Y esa ahora mismo no existe. Aunque su gran ventaja, repiten, es que «[Alberto Núñez] Feijóo es muy malo». «No sabe administrar los tiempos, le entra la prisa. Lo que ha pasado en Alemania nos preocupa a todos, a ellos [al PP] también, porque al final la polarización beneficia a la extrema derecha. Ellos no pueden elevar más el tono en el discurso migratorio porque el cazo lo pone Vox, como se está viendo en las encuestas», indican desde el núcleo duro.
Según el sondeo de 40dB de este lunes, el PSOE aguantaría, pese a la crisis en Ceuta. Pronostica un 27,6%, por el 28% del barómetro anterior. El PP se situaría en el 32,4%, frente al 32% del estudio previo. Ambos partidos quedarían por debajo de sus resultados el 23-J de 2023: 31,7% para los socialistas y 33,1% para el PP. Datos similares refleja la encuesta de GAD3 para Abc: un 26,1% y 105 escaños (tiene 121) para el PSOE y un 31,1% y 133 diputados (tiene 137) para el PP. En ambos barómetros el Gobierno de coalición tiene imposible repetición: aunque Sánchez resiste a la baja, su espacio a la izquierda se hunde y le hace imposible retener la Moncloa. Feijóo sumaría así absoluta con Vox, que con un 19,2% y 69 actas, según GAD3, podría optar a un fuerte peso en el futuro Gabinete.
Las encuestas sí señalan una erosión del PSOE, pero aguanta pese a todo, aunque su espacio a la izquierda se hunde. En su entorno señalan que no hay todavía una ventana de oportunidad
El presidente, por tanto, tiene que combatir un relato muy instalado en la sociedad de qué ocurrió en Ceuta y cómo ha sido su gestión posterior y la de su Ejecutivo. Y no lo tiene fácil. Los números están ahí. Su multiplicación en actos y entrevistas en estas dos semanas pretenden suplir el vacío, para muchos inexplicable, de su mes de vacaciones en Lanzarote. «La explicación ahora es lo prioritario», reiteran como un mantra en Ferraz. Luego ya habrá tiempo de pensar en elecciones.














