La cara europea de las Jornadas del Cómic “Villa de Avilés” la completaron ayer, por un lado, la francoargentina Paulina Spucches y, por otro, el español Rubén Fdez. La primera es la autora de “Bronteäna” y también de “Vivian Maier. En la superficie de un espejo”: por un lado, la historia de la tercera de las Brontë -la primera fue Charlotte, después vino Emily y, al final, llegó Anne- y, por otro, la fotógrafa desconocida que certificó la vida real de Nueva York con un tesoro de cien mil imágenes. El otro es el de “Federik Freak”, el que sale en “El Jueves”, la revista en la que trabaja “bien” desde hace años.
Spucches, cuando tuvo que explicar por qué eligió a Maier y a la pequeña de las Brontë, responde que Maier “ahora sí que es reconocida”, pero que eso no sucedió siempre. “Ella trabajó, digamos, entre las sombras, sin mostrarlo a nadie”, señaló la francoargentina. Lo de Anne Brontë, lo admitió la creadora, viene de un empeño por promover “una visibilización” de una escritora envuelta en los siglos victorianos. “Vi a Maier en un mundo blanco y negro, Anne Brontë en algo muy victoriano, muy cerrado, con poca emoción, y me gusta la idea de poner movimientos y colores a esas vidas: tener un diálogo a través de la historia con esos personajes y me emociona mucho poder compartirlo con los lectores para quizás despertar un deseo en ellos y ellas de aprender más sobre esas historias”.
La creadora francoargentina explicó que dio con las dos mujeres que protagonizaron sus dos álbumes por sendos viajes. “Me topé con Maier en una exposición”, señaló Spucches. “Tenía que pensar un proyecto para mi año de escuela: estaba en España y en San Sebastián hubo una exposición en la Tabacalera y me quedé fascinada”, reconoció.
Lo de la tercera Brontë vino del deseo de conocer la casa de “donde habían vivido las hermanas en el norte de Inglaterra”. Se trata de una casa “donde hay un museo donde hacen una exposición por año y la que vi fue la que le dedicaron a la tercera de las hermanas”.
La diferencia principal entre el trabajo de Spucches y el de Fdez es que este trabaja en “El Jueves” desde hace años. “Es el mejor trabajo del mundo”, admitió. “Trabajar en ‘El Jueves’ es lo más parecido a ser funcionario dentro del mundo del cómic: tienes unas jornadas fijas cada semana, bueno, ahora cada mes, que la revista es mensual, pero puedes contar con eso: con unos ingresos fijos, regulares”, resumió el creador castellonense. “Cuando más ‘hate’ tuve fue, precisamente, cuando me metí con Castellón: a la única gente que le importa Castellón es la gente de Castellón”, bromeó.
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