Las primeras semanas del curso escolar se caracterizan por el aumento de las infecciones respiratorias, tanto en niños como en adultos. Además de contagiarse con mayor facilidad, los niños actúan como importantes transmisores de virus, tanto en el colegio como en sus casas, debido a una combinación de factores inmunológicos, biológicos y de comportamiento.
Susana Rodríguez de Cos, médico de Atención Primaria, recuerda que “los niños son más vulnerables porque su sistema inmune aún no está maduro. Por un lado, tienen menos capacidad de defenderse y eso hacen que excreten más carga viral durante más tiempo y por otro su forma de comportamiento ya que interactúan mucho con su e entorno”.
Por eso, es importante que desde pequeños aprendan cómo se propagan los virus respiratorios y las medidas preventivas más habituales. Susana Rodrígez de Cos recomienda “mantener al día el calendario de vacunación y educar a los niños en una correcta higiene”.
Si, a pesar de las precauciones, los virus llegan a nuestra casa, hay que tener en cuenta que los síntomas son similares en niños y en adultos: tos, congestión nasal, fiebre o malestar.
Para Joaquín López, farmacéutico, el tratamiento es clave: “Tanto en niños como en adultos, debemos abordar los síntomas de forma conjunta y desde su aparición, para evitar complicaciones. En el caso de los niños hay que elegir un tratamiento adecuado a su edad y peso”. Lopez recuerda que en las farmacias “hay antigripales infantiles de venta libre que ofrecen un abordaje multisintomático, gracias a su combinación específica de principios activos, como el paracetamol, para aliviar el dolor y la fiebre; el dextrometorfano, para la tos improductiva, irritativa o nerviosa; y la clorfenamina, para reducir la secreción nasal”.
En cualquier caso, ante la aparición de síntomas compatibles una infección respiratoria, no dude en consultar con su médico de Atención Primaria o farmacéutico.















