La Vuelta no es sólo un exigente paseo en bicicleta que cruza pueblos y ciudades. Sirve para descubrir los secretos culturales de los lugares por donde transita la carrera. Este martes, por ejemplo, junto al puerto de la Rábida, una extensión de Palos de la Frontera que vive del turismo y de la admiración al descubrimiento de América. A pocos metros del lugar donde se decidió la victoria de etapa se contemplan tres réplicas de la nao (Santa María) y las dos carabelas (La Niña y La Pinta) que marcaron la conquista americana, a las órdenes de Cristóbal Colón.
Tiene el territorio asfaltado por el que pedalearon los ciclistas buscando la meta un reconocimiento con el mar. En Palos nacieron los famosos hermanos Pinzón que acompañaron a Colón, y también un encuentro con la aviación ya que fue el lugar donde se inició el famoso vuelo Plus Ultra, que cruzó el Atlántico hasta Buenos Aires con Ramón Franco, aviador que tuvo un hermano tristemente famoso.
El exilio
Triste porque obligó a exiliarse a poetas y escritores que nacieron en ciudades por las que ha pasado, en tránsito o como salida y llegada, esta edición de la Vuelta tan ligada a Andalucía: 10 de las 21 etapas ya se han celebrado o se correrán en estas tierras.
Si duermes en Granada, algo que ocurrió el pasado viernes y se repetirá este fin de semana, es difícil encontrar un hotel en el que no haya alguna inscripción que aluda a Federico García Lorca. La Vuelta circuló hace un par de años por el lugar donde supuestamente se cree que está la fosa donde se arrojó el cuerpo del poeta.
Y de El Puerto de Santa María, donde se encuentra la casa natal de Rafael Alberti, arrancará el jueves la contrarreloj que se presume será clave en las aspiraciones de Enric Mas por ganar esta Vuelta, una carrera que llega este miércoles a la Sevilla de Antonio Machado, en una Andalucía que sigue cargada de calor, aunque sin el azote exagerado que atormentó a los corredores la semana pasada.
Dalí, Picasso y Juan Ramón Jiménez
Al contrario de lo que sucede en el Tour, donde hay información contrastada que muestra el cariño a la carrera de genios como Dalí y hasta el interés que profesaba Picasso por conocer las dichas y sinsabores de la Grande Boucle, la Vuelta carece de esta documentación, aunque siempre se supo que Miguel Delibes trataba de no perderse una etapa, al igual que hizo con el Tour y el Giro; emocionado, sobre todo, con las gestas de Miguel Induráin. Ambos se conocieron personalmente para exaltar la felicidad del escritor.
Cuando la prueba inaugure el jueves la contrarreloj entre El Puerto de Santa María y Jerez sería bueno evocar uno de los poemas menos conocidos de Alberti que escribió en 1950 con el título de ‘Balada de la bicicleta con alas’. “A los 50 años, hoy, tengo una bicicleta. / Muchos tienen un yate y muchos más un automóvil / y hay muchos que también tienen un avión. / Pero yo, a mis 50 años, tengo solo una bicicleta”.
Lo escribió ocho años antes de fallecer Juan Ramón Jiménez, que también murió en el exilio por culpa del hermano del aviador citado en este texto. La Vuelta pasó este martes, poco antes de entrar en Palos de la Frontera por Moguer, pueblo que lo inspiró en su obra más conocida ‘Platero y yo’. En Palos vivió unos años Zenobia Camprubí, que fue la mujer del premio Nobel, pero también escritora y feminista. Era catalana, de Malgrat de Mar. Igual podría haber sido una antepasada del corredor barcelonés y campeón de España Marcel Camprubí. Si hubiese ganado la etapa se le podría haber preguntado.
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