El Maserati GT2 que revive el Eldorado de Stirling Moss con una decoración espectacular

Maserati acaba de poner dos épocas frente a frente: la del legendario Eldorado de 1958 y la de sus deportivos de competición más radicales. El GT2 y el GT2 Stradale estrenan decoraciones inspiradas en aquel monoplaza pilotado por Stirling Moss, con sus colores crema, el número 10 y el inconfundible vaquero sonriente. El resultado no pasa desapercibido.

Dos Maserati GT recuperan la imagen del Eldorado

El GT2 Stradale se convierte en una pieza única

La versión más llamativa de este homenaje es un Maserati GT2 Stradale único. La unidad ha sido desarrollada junto al programa de personalización Maserati Fuoriserie, encargado de llevar a un deportivo de carretera los rasgos visuales del coche que marcó un antes y un después en la competición.

La decoración reproduce varios elementos del Eldorado original. Entre ellos aparece el número 10 que utilizó Stirling Moss, una referencia que conecta directamente el automóvil moderno con la carrera de Monza en la que participó el piloto británico.

También se incorpora el logotipo de Eldorado, reconocible por su característica cara de vaquero, además de una banda tricolor italiana que recorre parte de la carrocería. Son detalles muy visibles, sí, pero no están puestos como simple adorno: cuentan de dónde viene esta inspiración.

  • Número 10 utilizado por Stirling Moss.
  • Logotipo de Eldorado con la cara del vaquero.
  • Banda tricolor italiana sobre la carrocería.
  • Capó negro con el emblema original del Tipo 26.
  • Componentes de fibra de carbono y llantas negras con tuerca central del mismo color.

El capó negro añade otro guiño histórico al conjunto gracias al emblema original del Tipo 26. A eso se suman diferentes piezas de fibra de carbono y unas llantas negras con tuerca central a juego. El GT2 Stradale no intenta ocultar su carácter especial; lo lleva a la vista. Y hace bien.

El GT2 de carreras también se suma al homenaje

La misma inspiración llega al Maserati GT2 de competición. De esta forma, la marca italiana presenta una pareja con una lectura muy clara: un modelo pensado para los circuitos y otro derivado de esa experiencia para circular por carretera.

Ese vínculo entre pista y producción es uno de los argumentos principales del GT2 y del GT2 Stradale. Maserati plantea ambos automóviles como una muestra de cómo los conocimientos adquiridos en las carreras pueden trasladarse a sus deportivos de calle.

El homenaje coincide además con dos aniversarios relevantes para la firma. Por un lado, se celebran los 100 años del emblema del Tridente. Por otro, se conmemora el centenario desde la primera participación de Maserati en una carrera.

En 1926, el Maserati Tipo 26 fue el primer vehículo de la compañía que llevó el Tridente sobre su carrocería. Alfieri Maserati participó con él en la Targa Florio y consiguió la victoria dentro de su categoría. Por eso, el emblema que aparece en el GT2 Stradale no es un detalle menor: resume una parte esencial de la identidad de la marca.

El Maserati Eldorado que pilotó Stirling Moss

Un patrocinio que rompió con la tradición

La historia del Eldorado comenzó en 1958, cuando Gino Zanetti, propietario de la compañía de helados Eldorado, decidió patrocinar un coche de competición de Maserati. Su apuesta tuvo una importancia especial porque el automóvil abandonó los colores asignados habitualmente a cada país.

El Maserati 420/M/58 dejó atrás el tradicional rojo italiano y adoptó una decoración en color crema asociada directamente a su patrocinador. En aquella época, la publicidad comercial todavía no tenía el peso visual que acabaría alcanzando en el automovilismo.

El coche mostraba enormes inscripciones de Eldorado en los laterales y el famoso logotipo del vaquero sonriente. La marca aparecía integrada en la carrocería de una manera imposible de ignorar. Ahí está una de las razones por las que el monoplaza sigue siendo tan reconocible décadas después.

Al volante se colocó Stirling Moss, uno de los pilotos más importantes de la historia del automovilismo. Maserati recupera ahora aquella imagen y la aplica a dos modelos contemporáneos sin perder los símbolos que hicieron especial al original.

410 CV para solo 758 kilos

El Eldorado escondía una mecánica tan llamativa como su decoración. Montaba un motor V8 derivado del propulsor utilizado en el Maserati 450S, aunque su cilindrada se redujo hasta los 4.190 cc.

Elemento Dato del Maserati Eldorado
Motor V8 derivado del 450S
Cilindrada 4.190 cc
Potencia 410 CV a 8.000 rpm
Chasis Tubular basado en el Maserati 250F
Carrocería Aluminio fabricado artesanalmente por Fantuzzi
Peso 758 kilos

El chasis tubular estaba basado en el exitoso Maserati 250F, mientras que la carrocería de aluminio fue fabricada artesanalmente por Fantuzzi. Detrás del habitáculo destacaba una aleta vertical, una solución visual y técnica que reforzaba la personalidad de aquel monoplaza.

Con 410 CV a 8.000 rpm y un peso de solo 758 kilos, la relación entre potencia y masa era uno de sus grandes argumentos. El conjunto no necesitaba una carrocería recargada para llamar la atención: sus cifras y su diseño hablaban por sí solos.

De Monza al lago Maggiore: pasado y presente

La carrera que convirtió al Eldorado en una leyenda

El 29 de junio de 1958, Stirling Moss compitió con el Maserati Eldorado en Monza. Terminó cuarto en la primera eliminatoria y quinto en la segunda, pero la última manga tuvo un desenlace complicado.

Una avería en la dirección provocó un accidente contra las protecciones. Moss salió ileso del golpe y, al tener en cuenta las tres mangas disputadas, terminó séptimo en la clasificación general.

El resultado deportivo no cuenta toda la historia. El Eldorado pasó a ser recordado por su imagen, por el papel del patrocinio comercial y por la forma en que Maserati se atrevió a presentar un coche que rompía con los códigos visuales habituales de la época.

Ahora, esa memoria reaparece en el GT2 y el GT2 Stradale. La conexión no depende únicamente de pintar una carrocería con los mismos colores: también recupera el número, el emblema, la estética y la relación con un piloto que forma parte de la historia del automovilismo. Una decoración puede contar muchísimo.

El TUTTO BENE Hillclimb celebra el automóvil sin cronómetros

Maserati presentó estas nuevas decoraciones durante la edición 2026 del TUTTO BENE Hillclimb, celebrada en el lago Maggiore. Junto a los dos GT también se expuso el Maserati Eldorado original de 1958, que pertenece actualmente a la Collezione Maserati Umberto Panini de Módena.

La presencia del automóvil histórico permitió ver juntos el referente original y sus interpretaciones modernas. El contraste resulta especialmente interesante: por un lado, un monoplaza de 1958 construido alrededor de la competición; por otro, dos deportivos actuales que recuperan sus códigos visuales.

El evento contó además con un Maserati MC20 Cielo, encargado de recorrer los aproximadamente nueve kilómetros de la carretera privada de Borromea hasta la cima de Mottarone. En esta subida no hubo cronómetros ni clasificación.

La filosofía del TUTTO BENE Hillclimb queda resumida en su lema: «reduce la velocidad para ir rápido». La cita convierte la carretera en una celebración del automóvil, no en una competición al uso. Así, el homenaje al Eldorado encaja con una propuesta centrada en disfrutar de los coches, su historia y el sonido de sus motores.

La realidad es que el GT2 y el GT2 Stradale no solo reciben una decoración llamativa. Recuperan la memoria del Maserati Eldorado, recuerdan el papel de Stirling Moss y enlazan aquel monoplaza de 1958 con la tecnología de competición de la marca. Entre el Tridente, el número 10, el vaquero sonriente y el color crema, Maserati convierte su pasado en una imagen muy viva para el presente.

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