El Gobierno de Aragón, por exigencia de Vox, ha suprimido el programa de lengua árabe y cultura marroquí por el que durante los tres últimos años han pasado 500 alumnos. Solo diez centros de la provincia se habían adherido a este plan del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, cuyo objetivo es mantener la identidad de estos jóvenes y ofrecerles un espacio de unión con su cultura. Pero a Vox le molestaba y el PP asumió su exigencia para conseguir la investidura de Jorge Azcón.
El colegio Tío Jorge de Zaragoza es uno de los centros que impartía este programa de 15.30 a 16.30, es decir, fuera del horario lectivo. «El año pasado estaban apuntados unos diez niños que se juntaban para hacer repasos en árabe. Era una forma de ayudarles a no perder su identidad y su lengua, un punto de unión con su cultura», explican desde este colegio público, donde unos 20 alumnos acudían a esta extraescolar.
Desde el equipo directivo no esconden su sorpresa por la decisión del Gobierno de Aragón. «Nos convocaron a final de curso para informarnos de la decisión, pero en este inicio de curso no nos han dicho nada», explican. Sin embargo, pese a que antes del verano desde el departamento que dirige Carmen Susín ya informaron de que se suprimiría este programa, la consejera ha justificado la decisión por la falta de información requerida en agosto al Ministerio de Educación, FP y Deportes, al que corresponde enviar la documentación del programa educativo y del profesorado. Según Susín, la decisión se ha adoptado para garantizar la «seguridad en las aulas» ante la imposibilidad de verificar la condición de funcionarios de sus docentes o sus posibles antecedentes penales.
Medida «discriminatoria»
Para este centro, «no tiene sentido» que se carguen este programa porque, aseguran, «no hacía daño a nadie», por lo que consideran que se trata más de una medida ideológica y «discriminatoria» impulsada por el Gobierno de PP y Vox. Lo mismo opinan en el colegio público Andrés Manjón, donde imparten clases de español a las madres árabes.
El curso, en realidad, está dirigido a padres y madres, pero solo acuden ellas. «El año pasado, a mitad de curso, apareció un padre», explican desde el centro, donde aseguran que esta formación surge con el objetivo de ayudar a las familias a integrarse, enseñándoles principalmente el idioma y las costumbres.
«Un voluntario les enseña el idioma, a realizar trámites administrativos y cualquier ‘papeleo’, además de servir como espacio de convivencia. La cultura es muy machista y esas clases se convierten en un espacio seguro para ellas. Incluso en alguna ocasión hemos tenido que intervenir», explican desde el equipo directivo, que incide en la importancia que tienen para alumnos y padres estas actividades, en las que se crea un clima de pertenencia y se ayuda a la integración.
Respecto a la supresión del programa de lengua árabe, lamentan que la medida sea meramente política y que se adopte sin tener en cuenta la importancia que tiene para los alumnos que acuden a esas clases.
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