El funeral de Harald V reunirá este miércoles, 9 de septiembre, en Oslo a representantes de buena parte de las casas reales europeas. Pero entre los numerosos saludos que impondrá el protocolo habrá uno especialmente delicado: el de Mette-Marit con Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo. No porque se conozca una enemistad entre ellos, sino porque será la primera vez que la reina noruega coincida públicamente con el matrimonio desde que salieron a la luz los comentarios que hizo sobre su boda en unos correos enviados a Jeffrey Epstein.
Para entender la incomodidad hay que retroceder casi 14 años. El 19 de octubre de 2012, Guillermo de Luxemburgo y Stéphanie de Lannoy celebraron su boda civil y, un día después, se dieron el ‘sí, quiero’ en la catedral de Notre-Dame de Luxemburgo. Harald y Sonia de Noruega y los entonces príncipes herederos Haakon y Mette-Marit estuvieron entre los invitados a un enlace que congregó a representantes de numerosas monarquías.
Una bandera de Luxemburgo con la imagen del príncipe Guillermo, heredero del Gran Ducado de Luxemburgo, y su prometida Stephanie de Lannoy, en un kiosko de Luxemburgo, el 16 de octubre de 2012, días previos a su boda. / NICOLAS BOUVY / EFE
Carta al pederasta
Al día siguiente, Mette-Marit escribió a Epstein sobre la celebración a la que acababa de asistir. «Boda mortalemnte aburrida», señaló. También la describió como «una especie de película antigua» en la que «los dos personajes principales no van a durar mucho», refiriéndose a Guillermo y Stephanie. Sus ácidas críticas no terminaron ahí, y siguió machacando hasta ambiente del evento, «lleno de gente mayor». Mette-Marit no citaba a Guillermo y Stéphanie por sus nombres en esa frase, pero la fecha del correo y la agenda de la princesa permitieron identificar el enlace al que se estaba refiriendo.
El paso del tiempo ha dado al comentario una dimensión que probablemente no tenía cuando fue escrito como una confidencia. Guillermo y Stéphanie siguen juntos, son padres de dos hijos, Carlos y François, y desde octubre de 2025 ocupan el trono como grandes duques de Luxemburgo. La pareja celebrará precisamente el próximo octubre su 14º aniversario de boda.
El «grave error» de la reina
El problema para Mette-Marit, la actual reina de Noruega, sin embargo, iba mucho más allá de haber hecho una crítica poco amable sobre otro matrimonio real. El interlocutor era Jeffrey Epstein, condenado en 2008 por delitos sexuales. La publicación en 2026 de nuevos documentos relacionados con el financiero estadounidense reveló numerosos intercambios con Mette-Marit y volvió a colocar bajo el foco una relación que ella misma había reconocido años atrás como un «grave error».
La entonces princesa heredera se enfrentó directamente a la cuestión el pasado marzo, durante una entrevista concedida a la televisión pública noruega ‘NRK’. Cuando le preguntaron por aquel correo sobre una boda real, evitó identificar a sus protagonistas, pero reconoció la preocupación que le producía que aquellas conversaciones hubieran acabado siendo públicas. «No quiero que las personas a las que respeto y quiero se sientan heridas de ninguna manera», aseguró.

Stéphanie de Lannoy, Guillermo V de Luxemburgo, el rey Felipe VI y la reina Letizia durante el recibimiento en el Palacio Real, a 05 de marzo de 2026. / José Oliva / Europa Press / Europa Press
Conversación previa y privada
Mette-Marit aportó además un dato a tener en cuenta respecto a este próximo encuentro. Según explicó, ya había hablado posteriormente con las personas afectadas. «Por supuesto, ya lo he comentado con ellas», afirmó. Cuando el periodista quiso saber si aquello significaba que había existido un contacto entre la casa real noruega y la corte de Luxemburgo, prefirió no contestar. Nunca se ha confirmado, por tanto, si hubo una disculpa formal, aunque sus palabras apuntan a que el asunto fue tratado en privado.
Haakon ya tuvo un primer encuentro con Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo después de conocerse los correos. Coincidieron en abril en Estocolmo con motivo de las celebraciones por el 80º cumpleaños de Carlos Gustavo de Suecia. Mette-Marit no asistió a aquel acto, por lo que el funeral de Harald V será el primer cara a cara público de la reina con la pareja desde que se hizo público lo que pensaba de su boda.
La cita llega además en circunstancias especialmente sensibles. Mette-Marit continúa recuperándose del trasplante de pulmón al que fue sometida en junio y el pasado 1 de septiembre tuvo que ausentarse del juramento constitucional de Haakon VIII por complicaciones relacionadas con su recuperación. La casa real noruega sí ha confirmado que la reina acompañará al monarca y al resto de la familia en la procesión que trasladará el féretro de Harald desde el Palacio Real hasta la catedral de Oslo.
La corte luxemburguesa, por su parte, ha incluido oficialmente las exequias de Harald V en su agenda del 9 de septiembre. El funeral comenzará a las 13.00 horas después de una procesión por el centro de Oslo. El protocolo del funeral de Estado deja poco margen para cualquier gesto que no sea de absoluta corrección.
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