Adolf Hitler 1932; Alemania, Europa, 2026

En las postrimerías de 1932 la derecha alemana creyó que haciendo canciller al líder del partido nazi, Adolf Hitler, lo controlaría maniatándolo en un gobierno de coalición. Lo que vino después es ocioso reseñarlo. Ahora, en el estado federado de Sajonia, situado en Alemania Oriental, la antigua República Democrática, en la que imperaba la dictadura comunista sostenida por la Unión Soviética, los nazis, más vale que nos dejemos de subterfugios, del partido AFD, nazi sin reserva mental alguna, han obtenido el 44 por ciento de los votos. Sin duda gobernará auxiliado por una escisión de los comunistas irredentos, que comparten con los nazis desprecio profundo a la democracia liberal. Y un escalofrío recorre Europa, no es el mismo que anunció Karl Marx cuando publicó el Manifiesto Comunista promediado el siglo XIX, sino otro más hondo, nauseabundo, directo heredero del que se empezó a sentir con fuerza en la década de los 30 del pasado siglo, que eclosionó primero en Italia, siempre folclórico, también letal, y después en Alemania; el mismo que auxilió decisivamente a los golpistas fascistas españoles en 1936, que condujo en septiembre del 39 a la inmensa hecatombe de la Segunda Guerra Mundial. Más de 70 millones de muertos según la postrera actualización de los historiadores. Eso es lo que el domingo se voceó en Sajonia. No es de extrañar el sofoco del canciller democristiano Merz, aterrado ante el resultado, de la entera clase política alemana, de parte de su ciudadanía, que, estupefacta, constata cómo se anuncia el desenlace. Puede que la historia jamás se repita; pero, joder, no cabe duda de que reverbera, y de qué manera. Nazis al poder otra vez en Alemania.

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