Tomar la decisión de divorciarse no siempre responde a una gran discusión, una infidelidad o un conflicto concreto. En ocasiones, el desgaste de la relación o simplemente el deseo de comenzar una nueva etapa pueden ser suficientes para plantearse poner fin al matrimonio. Es una de las cuestiones que aborda Laura Lobo, abogada especializada en familia y herencias, en uno de sus vídeos publicados en Instagram.
«La primera, querer divorciarse es un motivo suficiente», explica Lobo. La abogada señala que muchas personas sienten la necesidad de encontrar una razón que justifique la ruptura, cuando en realidad no es necesario que exista un episodio concreto que la desencadene.
A partir de ahí, Lobo plantea otras dos cuestiones relacionadas con la forma de afrontar ese proceso. La segunda tiene que ver con la responsabilidad individual ante las decisiones que afectan a la propia vida. «La responsabilidad de tu vida es tuya», sostiene. En su opinión, no conviene esperar a que otra persona dé el paso o tome una decisión que uno mismo considera necesaria.
«Si realmente quieres hacer algo tú», señala, «no esperes que otra persona» lo haga en tu lugar. Una reflexión que la abogada traslada también a quienes llevan tiempo esperando que determinadas circunstancias cambien por sí solas.
Y precisamente el tiempo es el tercer punto que destaca. Dejar pasar los meses no significa necesariamente que una situación vaya a mejorar. «El tiempo por sí mismo no va a arreglar nada», afirma Lobo.
La abogada explica que las personas tienen una gran capacidad para adaptarse a situaciones que inicialmente parecían impensables. Una capacidad que puede resultar útil para afrontar determinadas circunstancias, pero que, según su reflexión, también puede hacer que alguien termine acostumbrándose a una situación con la que no se siente feliz. «Es una gran habilidad para la supervivencia pero muy perjudicial para la felicidad», concluye.
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