La renuncia de John Galliano a la gran retrospectiva que el Metropolitan Museum of Art de Nueva York iba a dedicarle en 2027 no surgió de la nada. Apenas unos días antes del anuncio del diseñador, Vanessa Friedman, directora de moda y crítica jefe de moda de ‘The New York Times’ y una de las voces más influyentes de la crítica internacional, junto al periodista Jacob Bernstein, había destapado el terremoto que se estaba produciendo alrededor del proyecto: presión de donantes, rechazo de dirigentes de la comunidad judía, inquietud entre patronos del museo y dudas crecientes sobre la conveniencia de convertir la trayectoria del creador en uno de los grandes acontecimientos culturales del año.
Este lunes, 31 de agosto, tan solo dos días después del artículo, Galliano confirmó finalmente que renunciaba a ‘John Galliano: Horizons’, la muestra que debía inaugurarse el 9 de mayo de 2027 y recorrer más de cuatro décadas de carrera, desde Central Saint Martins hasta Givenchy, Dior y Maison Margiela. En un comunicado difundido en Instagram y reproducido por el propio Met, aseguró que, después de mucha reflexión y de hablar con las personas implicadas, había llegado a la conclusión de que «lo mejor es que la exposición no tenga lugar en este momento». El museo presentó la decisión como tomada de común acuerdo.
El diseñador Galliano. / ZARA / Szilveszter Makó
Artículo clarividente
Friedman y Bernstein habían revelado lo que estaba ocurriendo entre bastidores. El Met afrontaba una oposición cada vez mayor por su decisión de homenajear a Galliano, condenado en Francia en 2011 por sus comentarios antisemitas, y por los que fue fulminado en Dior. Algunos donantes habían contactado directamente con responsables de la institución y amenazado con retirar sus aportaciones si la retrospectiva continuaba adelante. Julie Menin, portavoz del Ayuntamiento de Nueva York y una de las figuras judías de mayor rango de la política municipal, calificó la decisión de «serio error» y pidió formalmente que se reconsiderara.
La presión alcanzó también al círculo de patronos y benefactores. El poderoso galerista Arne Glimcher escribió a la dirección del museo para advertir del coste que podía tener seguir adelante y explicó que él y su mujer estaban reconsiderando varias obras de su colección que tenían previsto legar al Met. Jill Kargman, vinculada durante años a Friends of the Costume Institute, anunció por su parte que abandonaba su puesto a causa de la exposición.
El problema de fondo no era si John Galliano podía regresar profesionalmente. Eso ya había ocurrido. Tras su caída en 2011, el diseñador reconstruyó su carrera en Maison Margiela, donde trabajó -y triunfó- durante una década y cerró su etapa con una colección de alta costura en 2024 convertida en una de las más celebradas del año. La discusión en este caso ha sido otra: si esa rehabilitación profesional debía transformarse en una consagración institucional. No hay que olvidar que Galliano habría sido solo el tercer diseñador vivo al que el Costume Institute dedicaba una exposición individual.

Zendaya, con su estilista Law Roach, en la Gala Met 2024. La actriz, con un diseño de Galliano para Maison Margiela. / AP / Evan Agostini / Invision
Regresar y homenajear
El Met sabía desde el principio que el proyecto era delicado. Antes de anunciarlo, Galliano, Anna Wintour y el comisario Andrew Bolton habían mantenido reuniones con rabinos de Nueva York y con Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Anti-Defamation League. Algunos participantes salieron convencidos de que el arrepentimiento del diseñador era sincero y recibieron garantías de que la exposición abordaría de manera directa los episodios de 2011. Otros, sin embargo, cuestionaron que estudiar críticamente su obra tuviera que significar elevar su figura a la categoría de homenaje.
Al anunciar su retirada, Galliano utiliza unas palabras en las que asume el alcance de la crisis. «Sigo siendo plenamente responsable del dolor causado por mis palabras», afirma, con una mención específica a las comunidades judía y asiática. También reconoce que una exposición dedicada a su obra podía resultar dolorosa para algunas personas y asegura que no quiere que el debate sobre su figura coloque al Met en una posición difícil ni desvíe la atención del Costume Institute.
«Una verdadera reparación no se consigue mediante una exposición, un reconocimiento institucional o un único gesto público», zanja.

Desfile de alta costura de Maison Margiela, por John Galliano, SS 2024. / INSTAGRAM
La Met Gala 2027, en el aire
A todo ello se ha sumado una coincidencia especialmente sensible. La Met Gala 2027 está prevista para el 3 de mayo, fecha que coincide al anochecer con el comienzo de ‘Yom HaShoah’, el Día del Recuerdo del Holocausto. Incluso llegó a estudiarse un posible cambio de fecha y, según ‘The New York Times’, varios miembros del consejo presionaron para distanciar la gala de Galliano y mantener su nombre fuera tanto de la invitación como del código de vestimenta.
Finalmente, el Met ha confirmado que la decisión se ha tomado conjuntamente. Anna Wintour la ha calificado de «valiente».
Vuelta con Zara
La retirada no significa, sin embargo, que Galliano abandone la moda. Este mismo mes tiene previsto el lanzamiento de la primera colección de su colaboración con Zara, dentro de un acuerdo creativo de dos años nacido de sus conversaciones con Marta Ortega. Mientras desaparece del calendario la exposición que debía revisar y celebrar su legado, el diseñador volverá a enfrentarse al público desde los escaparates de una de las mayores cadenas de moda del mundo.
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