Tan fina como brava, cuanto más genio saca Caitlin Clark más genio es, una hacha que redefine el baloncesto sobre la marcha con sus ocurrencias pese a las turbulencias, ya le pueden atizar las demás a golpes y coces que sea como los que soportaba Michael Jordan que ella se sacará ese espontáneo trazo de artista con esos triples desde el infinito como el mismísimo Stephen Curry. Como sea y desde donde sea porque el dolor es inspiración para ella.
Entre baloncesto de fantasía y valentía como forma de vida, Clark es una fenómeno de masas por las emociones que suscita. Al fin y al cabo, no se siente como nada más que una niña que se lo pasa bomba jugando a basket.
“Creo que es simplemente el estilo de baloncesto que juego”, afirma la menuda y delgada pero también brava base de 1,83.
“Pero creo que a la gente le encanta el fuego y la emoción que tengo, la sonrisa que siempre tengo en mi cara. No me pongo nerviosa para los partidos porque sé que es diversión para mí”, añadió la estrella de las Indiana Fever en el documental Caitlin Clark: The Complete Story recientemente lanzado.
Decir que Caitlin Clark, de 24 años, ha puesto patas arriba la WNBA y el mundo del baloncesto y más allá del baloncesto es quedarse corto. De creatividad y carácter desbocados y recitales y récords por doquier, la base estadounidense de West Des Moines (Iowa) tuvo a casi 4 millones de americanos enganchados al televisor en su exhibición de 37 puntos y 8 triples ante las Chicago Sky la semana pasada, lo nunca visto en un partido de temporada regular de WNBA. Los 44 partidos de fase regular de este curso van a ser retransmitidos por televisión nacional en Estados Unidos, un honor que sólo comparten con los Dallas Cowboys de la NFL. Y la mejor liga del mundo acaba de asegurar una venta récord de más de 3.000 millones de dólares por sus derechos televisivos para la próxima década.
Así las cosas, Clark se ha ganado en Estados Unidos el privilegio de ser comparada con Michael Jordan y Stephen Curry y esta vez no se trata del cliché de comparar a una deportista con hombres de su mismo deporte para difundir su nombre, sino de poner en contexto su tipo de talento, la dimensión de su carisma y las alturas que puede alcanzar en el baloncesto. El impacto de Caitlin Clark trasciende eso y todo y evoca Jordan por su inquebrantable y fiera mentalidad y a Curry por sus travesuras.
“Caitlin Clark es como Stephen Curry (en cuanto a estilo de juego), pero con la mentalidad de Michael Jordan”, decía hace unos días el célebre periodista estadounidense Colin Cowherd en una comparación que se hizo viral. Aunque el siempre vehemente Stephen A. Smith también dejó una cita de las que calan:
“¿Necesito llamar a Caitlin Clark la versión femenina de Stephen Curry o a Stephen Curry la versión masculina de Caitlin Clark?”
La estrella de las Fever asume como Jordan que el coste de la grandeza es lidiar con coces y una agresividad ha pasado la línea roja hasta el punto de convertirse en violencia con ese episodio de Alyssa Thomas, de las Phoenix Mercury, directamente agarrándole del cuello en el suelo. Ya la pendenciera Angel Reese empezó a ganarse su fama de chica mala y su papel a costa de ella, a escribir el prólogo de su historia de villana de la WNBA con su rivalidad con Clark en la NCAA, donde le birló el título a la base en la final entre las Iowa Hawkeyes y las TSU Tigers antes de que la base fuera drafteada la número 1 en 2024.
Ahora tendrán que hacer migas en el Team USA en el Mundial que empieza este viernes y que será el debut para la astro de las Fever con la selección absoluta de Estados Unidos en un gran torneo. El combinado americano, sin la cuádruple MVP A’ja Wilson ni Kelsey Plum, debuta contra China y España se estrenará también viernes ante la anfitriona Alemania con las WNBA Awa Fam, Megan Gustafson, María Conde, Raquel Carrera y Alicia Flórez que prometen ponérselo complicado a la selección de Caitlin Clark si se cruzan con ella.
Nunca mordiéndose la lengua, Clark ha sido contundente sobre lo que tiene que aguantar en el parqué.
“El acoso y el odio, nada de eso está bien”, ha dicho recientemente la estrella.
“Siempre me he levantado y he dicho, es verdaderamente en lo que creo, así es como fui criada. Nada de eso está bien y no quiero que nadie paso por eso”, agregaba la base, candidata a superar a la más grande de todos los tiempos, Diana Taurasi.
Caitlin Clark no es tan grande y atlética como otras como la cuatro veces MVP A’ja Wilson y lo suyo es más una cuestión de maña que de fuerza y mientras mantiene el pelo en su sitio y su radiante sonrisa -impoluta por mucho que la arrastren al barro-, no se corta un pelo combatiendo a sus enemigas. Y esa mezcla de astuta habilidad e inmune mentalidad da aún más rabia a sus detractores, los muchos que tiene en la pista y también las redes, las mismas que abocar su odio aún más hoy sobre personas auténticas y rebeldes como Clark. Pero a ella, plim.
“No leo los comentarios”, decía en la reciente visita de las Fever a Toronto la base, la jugadora en alcanzar más rápido 1.000 puntos y 500 asistencias entre otras plusmarcas. Hasta los que la conocen mejor alucinan con la orgullosa mentalidad de Clark, lo que hay en esa cabeza.
“Ella odia más perder que le gusta ganar”, decía a MD recientemente su entrenadora en Indiana, Stephanie White. Dicen que en el colegio los profesores tenían que dejar de hacer juegos en clase por su aversión a perder.
White también se rinde a su estrella por su manera de burlar la presión y las críticas.
“Es muy madura. Entiende que el ruido es sólo eso, entiende que la percepción no es realidad. Confía en su trabajo y el de sus compañeras. Ha tenido que lidiar con ello toda su vida, no es algo nuevo para ella. No sé como con 24 años puedes manejar esto con la gracia que ella lo hace. Pero ha podido hacerlo”, destacaba la entrenadora.
La ética de trabajo y su gran relación con la presión cuando esta más ahoga son también atributos mentales de Caitlin Clark.
“Ella es una trabajadora, así que está constantemente en el gimnasio para trabajar en su juego. Quiere crecer, mejorar, quiere tener el balón en los momentos decisivos. Hay muchas jugadoras que huyen de esos momentos pero ella nunca huye del momento. Todos estos intangibles junto a su obvias habilidades la hacen realmente especial”, añade la entrenadora de las Indiana Fever.
Como jugadora Clark que no se calla ni debajo del agua contestando a tanta hater en la pista, tampoco se guarda nada cuando ejerce de directora de orquesta en la pista.
“Habla mucho”, destaca Aliyah Boston, compañera de la base de ese Big Three de las Fever del que también es parte Kelsey Mitchell. “Creo que hablar mucho es fantástico, sobre todo la base. Estar en la pista y que ella hable sobre lo que ve en la pista y lo que necesitamos hacer siempre es bueno”, añade Boston.
El tridente que forman Clark, Boston y Mitchell está produciendo en masa en lo que está un frenesí ofensivo nunca antes visto, pues las Fever se van al parón por el Mundial con un rating ofensivo de 116,5 puntos cada 100 posesiones, una cifra que les sitúa como el mejor ataque de la historia. En su tercera temporada en la WNBA, la base está promediando 22,5 puntos, 4 rebotes y 8,4 asistencias con un 46% en tiros de campo y un 37% en triples con un alto volumen de 8 intentos. En los dos últimos partidos la estadounidense ha metido un punto o más por minuto, con esos 37 ante las Sky en 32 minutos -injustamente eclipsado por el ‘show’ de Enes Kanter Freedom-, y 34 puntos en 34 minutos contra las Connectitut Sun.
Las Fever son quintas con 26-14 y sueñan con hacer algo grande después de alcanzar las semifinales el año pasado sin Caitlin Clark, quien dijo adiós a la temporada en junio por una lesión muscular tras sólo 13 partidos jugados.
La estrella da otro paso adelante como líder
Caitlin Clark le echa aún más carácter: decidida a ser una buena defensora
Como muestra de su carácter, de su ambición de crecer como líder, Caitlin Clark se está arremangando esta campaña en defensa como nunca había hecho antes.
“No soy una mala defensora”, decía la fenómeno en julio. “Nunca he sido la mejor defensora, lo entiendo, pero también soy inteligente. Puedo leer ángulo, tengo un IQ alto. Puedo entender cómo ayudar a mis compañeras y puedo hacerlo muy bien cogiendo rebotes defensivos. Por lo tanto, hay muchas cosas que puedo aportar a este equipo”, explicaba Clark en declaraciones recogidas por la ESPN.
Aparte de su natural progresión ofensiva, en su equipo aprecian el entusiasmo que la ’22′ está poniendo en el otro lado de la cancha. Su entrenadora lo siente.
“Lo primero, es mentalidad. No voy a decir disposición, pero entiendo que esto es necesario. Lo segundo es la intensidad física. Ella está dictando ahora en vez de reaccionar a las cosas que están pasando. Ella es capaz y ahora entiende cómo de importante es en este nivel en particular. Le está poniendo orgullo y estoy realmente orgullosa de ella”, destacaba Stephanie White.
Sophie Cunningham, una de las veteranas de las Fever a sus 30 años, habló también de ese cambio por parte de Clark.
“Sabemos que puede hacerlo. Ya gasta mucha energía en ataque, pero muestra su crecimiento y su potencial en ambos lados de la pista y todo el mundo le intenta animar”, destaca la exterior.
Como parte de esa determinación y valentía más grande aún si cabe de la intrépida Caitlin Clark, cuenta la entrenadora de las Indiana Fever que la liviana jugadora ha trabajo para no huir del contacto atacando, una parte de su juego ofensivo que ha mejorado como el de tirar más de media distancia tomando lo que las defensas le dan, así como atacar con la cadera más baja.
El Mundial y el más lento y físico juego FIBA con más contacto serán toda una prueba de fuego para Caitlin Clark. El mundo espera con las espadas en alto para frenar a una Clark que será un objetivo contra el que disparar aún más con dos sensibles bajas en el Team USA como Kelsey Plum y, sobre todo, la mejor jugadora del planeta, A’ja Wilson.
Estados Unidos ha ganado los cuatro últimos Mundiales, pero sea cual sea el resultado, Caitlin Clark seguirá siendo la niña contestona que no se arruga ante nada que más crea cuando más brega hay. Contra todos y contra todos y contra el mundo si hace falta.










