En la incertidumbre con la que se presentaba este US Open, varios nombres asomaban como posibles candidatos a un título al que en circunstancias normales habrían estado mucho más lejos. A alguno de ellos dicha presión les ha pasado factura y sus opciones han quedado ya dilapidadas a las primeras de cambio, todo lo contrario que en el caso de Ben Shelton.
El estadounidense es junto a Taylor Fritz la gran esperanza local, más aún tras haber podido solventar dos primeras rondas que se presentaban más que peligrosas para un Ben que ha sabido lidiar con ellas y sacarlo adelante, haciendo que su nombre coja todavía más fuerza entre los favoritos.
Shelton celebrando ante Hurkacz / EFE
Lo pasó mal en el inicio de su primer partido ante el holandés Griekspoor, cediendo contundentemente el primer parcial por 1-6. Pese a ello, se supo desquitar los nervios y cerró en cuatro mangas un estreno nada sencillo. Sin tanta urgencia, pero con igual dificultad tuvo que superar al polaco Hurkacz y su siempre temible servicio en segunda ronda.
14 saques directos e infinidad de servicios ganadores llevaron el partido al límite para un Shelton que consiguió poner de su parte el tercer y cuarto set para acceder a tercera ronda, donde espera al vencedor del duelo entre Shapovalov y Van Assche.
Con la baja de Fils en primera ronda, el camino queda aparentemente más despejado para Shelton, que en cuartos de final podría encontrarse con Carlos Alcaraz en lo que bien podría ser una final anticipada si se llega a dar.
Shelton ya sabe lo que es alcanzar las semifinales en el US Open y espera este año poder volver a llegar tan o más lejos, viendo la oportunidad abierta de par en par con la baja de Sinner y la larga inactividad con la que llega Alcaraz a la cita.










