La factura de la luz se desboca en un agosto crítico. Una combinación de factores, todos negativos, han llevado a la tarifa regulada de luz que pagan ocho millones de hogares a su nivel más caro en los últimos cuatro años. El aumento del consumo eléctrico por el uso disparado de los aires acondicionados para hacer frente a las olas de calor, el fuerte encarecimiento del gas natural por la nueva escalada de la guerra en Oriente Medio y el punto y final de las rebajas fiscales de la factura eléctrica que aplicó el Gobierno en los meses anteriores para hacer frente a la crisis internacional han provocado una fuerte subida del mercado mayorista de la electricidad.
La tarifa regulada de la luz, que tienen contratada ocho millones de familias (en torno a una cuarta parte de todos los consumidores eléctricos del país) y cuyo precio depende de la evolución del mercado de la electricidad y de los mercados de futuros, ha registrado en agosto un fuerte incremento de casi el 20%, hasta registrar el agosto más caro desde 2022, en plena crisis energética por la invasión rusa de Ucrania.
Un cliente tipo con tarifa regulada -con una potencia contratada de 4,4 kilovatios y un consumo anual de 3.500 kilovatios hora, kWh- pagará en todo este agosto 84,5 euros, un 20% más que hace un año y un 3,2% más que en el mes de julio, según las estimaciones con las actuales situaciones de mercado que maneja Francisco Valverde, consultor y analista experto en el mercado de la electricidad. Una factura normal para agosto -calculada como mediana de los últimos 12 años, desde que existe la actual tarifa regulada- es de 65,6 euros, y el recibo de luz de este año será casi un 29% más cara.
La tarifa regulada de luz, denominada precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC), está más expuesta a los vaivenes de los precios del mercado eléctrico, ahora inmerso en un periodo de volatilidad y de presiones al alza. Mientras que las tarifas del mercado libre, que tienen contratado más de 20 millones de hogares y pequeñas empresas, tienen precios estables y sufre las tensiones del mercado eléctrico y su volatilidad de manera diferida, cuando toca revisar las condiciones cada año o cada dos años.
La subida del gas impacta en la luz
El precio del gas natural ha estado registrado subidas por la nueva escalada bélica de Estados Unidos en Irán, con el índice TTF de referencia en Europa y del Mibgas español situándose por encima de los 65 euros por megavatio hora (MWh). Las centrales de ciclo combinado, que queman gas para producir electricidad, se están utilizando intensamente ahora en España en plena subida de la demanda por las olas de calor, concentrando en torno más de un 20% de toda la generación de electricidad en agosto y colocándose como segunda mayor fuente de energía (sólo por detrás de las plantas solares, y superando a eólica y nuclear).
El mercado eléctrico fija lo precios mediante un sistema marginalista, que hace que la última y más cara tecnología necesaria para cubrir la demanda marque el precio de todas las demás en cada momento del día. Así que si las centrales de gas, ahora ofreciendo precios muy altos por el encarecimiento del gas, son las que marcan el precio en algunos momentos del día (sobre todo cuando no hay menos producción de renovables) la cotización general del mercado mayorista sube. En agosto el precio medio del mercado mayorista eléctrico se sitúa por encima de los 118 euros por megavatio hora (MWh), su nivel más alto desde abril de 2023. Al precio del mercado mayorista de la electricidad hay que sumar para obtener el importe final de la factura eléctrica los costes fijos existentes para el consumidor eléctrico por peajes, cargos y ajustes de sistema.
¿Otra rebaja del IVA de la luz?
El Gobierno retiró entre junio y julio la rebaja excepcional del IVA de la luz y del impuesto especial de la electricidad que estuvo aplicando como parte de las medidas anticrisis por la guerra de Oriente Medio, precisamente porque los precios se habían moderado. Desde junio, el IVA de la luz ha vuelto del 10% de los meses previos al 21% habitual. Y desde julio, el impuesto especial sobre la electricidad pasó del 0,5% extraordinario al 5,1% normal. El fin del escudo fiscal también ha ayudado a la subida de la factura de luz.
En el último decreto de medidas ‘anticrisis’, aprobado a finales de junio, el Gobierno incluyó una cláusula de salvaguarda para reactivar medidas de manera automática si era necesario. Si el IPC específico de la electricidad subía en julio más de un 15% se recuperaría la rebaja del IVA al 10% y del impuesto especial de la electricidad al 0,5%.
Pero sólo se contemplaba reactivar los recortes fiscales si la luz subía mucho en julio (que no sucedió, el IPC eléctrico creció un 8,4%) y nada se contempla en caso de que el encarecimiento fuera en agosto (como sí ha sucedió, aunque aún está por confirmarse que el IPC sectorial haya superado la cota del 15%). “El Gobierno sigue muy de cerca la situación”, apuntan fuentes oficiales del Ejecutivo a EL PERIÓDICO, que se resisten a anticipar una eventual nueva rebaja de impuestos del recibo de la luz. “Las medidas están en vigor este mes”, zanjan, sin adelantar los posibles nuevos pasos a partir de ahora.
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