Pocos partidos más cómodos afrontará el Real Madrid esta temporada. La visita del Málaga al Bernabéu fue menos dañina que el aleteo de una mosca para el equipo de José Mourinho. Era la colisión de dos mundos, una constelación de estrellas a un lado y un bloque de muchachos que hace no tanto competían en Primera RFEF en la esquina contraria. Y el resultado fue una masacre.
En 11 minutos, entre el 19 y el 30, el Madrid celebró tres goles que convirtieron el resto de la tarde en una larga acumulación de minutos de la basura. Nada pudo hacer el Málaga que enseñó con cierta destreza los puños al comienzo del combate, pero que en el primer golpe se marchó directo a la lona para no volver a levantarse. No fue precisamente dulce su regreso al Bernabéu tras nueve años de penitencia. No les hizo gracia la cruel novatada.
La goleada constató conclusiones que el Madrid ya conocía: que dispone de una delantera letal cuando tiene espacios, que Trent es una bomba ofensiva desde el lateral, que Bellingham ha regresado de sus vacaciones con el mismo nivel superlativo que exhibió en el Mundial… No fue el Málaga una piedra de toque válida para despejar las dudas que existen y que exigirán rivales de mayor entidad para ser resueltas, aunque se vio un claro paso adelante del equipo en la presión y el esfuerzo colectivo. Buena señal esa para el Madrid.
Cinco cambios de Mourinho
Sí quedó claro que la condición de intocables de Vinícius, Mbappé y Bellingham va a mantenerse invariable con Mourinho, como lo fue para Ancelotti, Xabi Alonso y Arbeloa. Refrescó el portugués su equipo con cinco titulares nuevos (Trent, Rüdiger, Cucurella, Camavinga y Brahim), pero no hubo rotaciones para el tridente.
LaLiga: Real Madrid – Málaga, en imágenes. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Sin Bernardo ni Güler, a los blancos les costó hilvanar juego en los primeros minutos, pero los goles dejaron enseguida ese déficit en anécdota. Abrió la veda Bellingham con una conducción individual en cuyo germen el Málaga reclamó falta del inglés. Él mismo construyó el segundo, con un cabezazo, que Herrero, el portero malaguista, se metió en propia tratando de salvarlo. Y Mbappé dejó sentenciando el partido a la media hora voleando un centro a media altura de Trent.
Minutos para Diomande
El Real Madrid, lógicamente, bajó el pistón después de colocar el 3-0 en el marcador, sin pasar apuros en ningún momento. Sirvió el resto de la tarde para confirmar que Bellingham está pletórico (reventó el larguero en la segunda mitad) y que a Vinícius se le nota en exceso que no termina de encontrarse a gusto y para que el Bernabéu viera otros 30 minutos de Diomande, al que Mourinho quiere cuidar tras no gozar casi de pretemporada.
Courtois casi ni se manchó los guantes en todo el partido, inofensivo un Málaga que necesita un esfuerzo importante en estos dos últimos días de mercado. Solo se acercó al gol en un penalti señalado en primera instancia por Martínez Munuera por una mano de Diomande que no podía ser punible jamás. El VAR le corrigió enseguida. Ya en el descuento, Arda Güler anotó el cuarto tanto de una tarde cómoda como pocas para los blancos.
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