«¡Estados Unidos de América acaba de cerrar un acuerdo con Venezuela: el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial! «. Donald Trump saludó en Truth Social el «histórico» con el Gobierno provisional que encabeza Delcy Rodríguez que consolida las posiciones de la Casa Blanca tras la intervención militar del 3 de enero que puso fin a los años de Nicolás Maduro en el poder. EEUU se asegura, según Trump, «control mayoritario» sobre «más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas». Eso supone dos veces las reservas de crudo en su propio país lo que «aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo». Una de las propuestas contempla una concesión de hasta 100 años, según fuentes citadas por Bloomberg.
El multimillonario republicano se encargó en recordar los pasos que desembocaron en el anuncio. Bajo su «dirección», el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, «en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina», Delcy Rodríguez, y «a través de una alianza con el sector privado», han logrado el dominio sobre el principal rubro exportador venezolano. La definición de Rodríguez como «muy respetada» jefa de Estado tiene un efecto revulsivo doble; al interior de lo que queda del chavismo, todavía perplejo ante el nivel de articulación económica y política entre Washington y Caracas, y, de otro lado, el heterogéneo campo opositor. Las palabras del magnate coinciden con el retorno a Venezuela de Omar González, la mano derecha de María Corina Machado. Al aterrizar, el dirigente dijo que solo está preparando el terreno para la vuelta al país sudamericano de la Premio Nobel de la Paz 2025, quien todavía no puede digerir la alianza entre Trump y Rodríguez ni el hecho de haber sido desplazada de las negociaciones que el «rodriguismo» lleva adelante con un sector de la oposición que encabeza Dinorach Figuera.
Consecuencias del 3 de enero
Si la caída de Maduro tuvo olor a petróleo, el presente ha intensificado ese aroma en el que la política, la economía y la guerra encontraron su punto de confluencia. No casualmente, Trump nombró a Hegseth como parte del triunvirato que logró el entendimiento que involucraría a la Faja del Orinoco y campos históricos alrededor del Lago de Maracaibo. La prensa norteamericana había reportado previamente que una Oficina de Capital Estratégico del Pentágono, creada en 2022 para dirigir capital privado a sectores críticos, se encargaría de administrar la posible inversión.
Según Wall Street Journal Chevron Corp. y Halliburton Co se encuentran cerca de cerrar acuerdos multimillonarios para impulsar la producción venezolana. La primera de las multinacionales busca agregar dos campos de petróleo pesado a sus tres empresas conjuntas que comparte con la estatal Pdvsa. Rubio dijo que en su conjunto el acuerdo redundará en inversiones cercanas a los 100.000, con los consiguientes «miles de empleos bien remunerados» que impulsarán «la reconstrucción de la economía» de un país en el que convergen dos colapsos, el que había provocado el conflicto interno y las enormes pérdidas derivadas del terremoto del 24 de junio. Lo ocurrido, remarcó el secretario de Estado, ha puesto en evidencia «cómo la audaz política exterior del presidente Trump» materializa el objetivo de «Estados Unidos primero» que rige la política exterior desde comienzos de 2025.
A los analistas no le pasó inadvertido que el anuncio hecho por el magnate republicano tuviera lugar pocas horas después de que Bloomberg consignara que Venezuela evalúa abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Trump ha apostado por Rodríguez, vicepresidenta hasta el pasado 3 de enero, porque ha funcionado como garante de los acuerdos con EEUU que, dijo, serán beneficiosos para la propia Venezuela, a la que auguró un «éxito tremendo y una gran prosperidad«. Rubio se pronunció también de modo exultante y habló de una «gran victoria» para ambos pueblos. Por el momento, el horizonte de prosperidad dibujado por Trump y Rubio no se refleja en la vida cotidiana de los venezolanos. La matriz de la desigualdad, acentuada por años de sanciones económicas que fueron suspendidas por tres meses debido al seísmo pero que todavía no se levantaron por completo, sigue siendo la regla para la mayoría de la población.
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