El PP aprovecha la visita de Aznar a Ceuta para presumir de que su gobierno “mantuvo a raya” a Marruecos

  1. Visita de Aznar a Ceuta en un contexto delicado
  2. Respuesta del Gobierno y crítica a la gestión de Sánchez
  3. Reivindicación del PP sobre la política de firmeza con Marruecos
  4. Aznar critica la política exterior del Gobierno actual
  5. Apoyo del PP y acompañamiento durante la visita

Visita de Aznar a Ceuta en un contexto delicado

La visita del expresidente se produce en un momento especialmente delicado para la ciudad autónoma, después de la llegada masiva de inmigrantes registrada a finales de julio. Aznar se ha desplazado este jueves a Ceuta para mostrar su “total apoyo” y “solidaridad” a los vecinos y al presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, y ha aprovechado su intervención para cargar contra la gestión del Gobierno.

Respuesta del Gobierno y crítica a la gestión de Sánchez

Su presencia en Ceuta ha provocado la respuesta del ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. Durante su intervención ante la Comisión Mixta (Congreso-Senado) de Seguridad Nacional, ha remarcado que Pedro Sánchez ha visitado la ciudad autónoma cuatro veces como presidente del Gobierno, mientras que Aznar no lo hizo durante sus años en La Moncloa y solo ha acudido ahora, ya como expresidente.

“El presidente del Gobierno, para que se haga una idea del compromiso del Gobierno de España, ha visitado la ciudad de Ceuta cuatro veces, la última, en este último mes”, ha señalado Bolaños. “Otros presidentes del Gobierno, que por cierto hoy están allí, nunca, jamás fueron como presidentes del Gobierno en visita institucional a Ceuta”, ha añadido.

Reivindicación del PP sobre la política de firmeza con Marruecos

En el PP ponen el foco en otro aspecto de la visita: la oportunidad para reivindicar la actuación del Ejecutivo de Aznar en las crisis con Marruecos. Fuentes populares recuerdan especialmente la crisis del islote de Perejil de julio de 2002, cuando un grupo de gendarmes marroquíes ocupó el pequeño territorio deshabitado situado frente a las costas de Marruecos.

La crisis del islote de Perejil en 2002

El Gobierno de Aznar consideró la acción una vulneración de la soberanía española y, después de fracasar las primeras gestiones diplomáticas, ordenó una respuesta militar. El 17 de julio, unidades de operaciones especiales españolas ejecutaron la denominada “Operación Romeo-Sierra” y recuperaron el control del islote en apenas unos minutos, sin bajas españolas ni marroquíes. Los militares marroquíes fueron detenidos y posteriormente devueltos a su país.

La crisis terminó días después con la mediación de Estados Unidos, que facilitó un acuerdo para que ambos países retirasen sus tropas y recuperasen la situación anterior al incidente. Perejil quedó de nuevo deshabitado y desmilitarizado, sin banderas ni presencia permanente de ninguno de los dos países.

Ese episodio es uno de los principales argumentos que, según fuentes del PP, permiten al partido presentar la etapa de Aznar como un periodo en el que el Gobierno español respondía con firmeza a los movimientos de Marruecos. La comparación con la situación actual de Ceuta forma parte del discurso que los populares están trasladando en estos días en torno a la crisis migratoria.

La conversación entre Aznar y el rey Hassan II

Las fuentes populares también recuperan, como ejemplo de la relación de fuerza que atribuyen al Gobierno de Aznar con Marruecos, una conversación que el propio expresidente reveló años después con el entonces rey Hassan II.

El episodio tuvo lugar durante la segunda visita oficial de Aznar a Marruecos, en 1998. Según relató posteriormente el expresidente, apenas treinta segundos después de comenzar una reunión a solas, el monarca alauí interrumpió las formalidades y le planteó directamente la cuestión de Ceuta y Melilla.

“Marruecos todavía no va a declarar la guerra a España por Ceuta y Melilla”, le habría dicho Hassan II, según el relato de Aznar.

La respuesta del entonces presidente español fue igualmente directa: “Majestad, hace bien. Nosotros haríamos todo lo posible y estoy seguro de que la ganaríamos”.

Para el PP, tanto aquel episodio como la crisis de Perejil forman parte de una misma imagen de la política de Aznar hacia Marruecos: una estrategia basada en la firmeza y en la defensa explícita de la soberanía española. Es precisamente esa etapa la que los populares están reivindicando ahora, aprovechando la presencia del expresidente en Ceuta.

Aznar critica la política exterior del Gobierno actual

Aznar ha utilizado un tono similar durante su visita de este jueves. Tras reunirse en privado con Vivas, ha pronunciado un discurso sin preguntas de los periodistas en el que ha criticado la actuación del Ejecutivo de Sánchez. “La integridad nacional no tiene vacaciones”, ha afirmado. Y ha añadido: “Ante una situación así sólo cabe la firmeza, porque la debilidad es y será siempre provocadora”.

El expresidente se ha alineado además explícitamente con la posición de Alberto Núñez Feijóo sobre la crisis. “Se ha violado la integridad territorial de España”, ha asegurado Aznar, antes de reclamar que “quien asalta nuestra frontera no puede permanecer aquí”.

Su intervención ha ido más allá de la situación concreta de Ceuta y se ha convertido también en una crítica a la política exterior del Gobierno. Aznar ha defendido que España necesita una estrategia internacional que evite el aislamiento y permita contar con aliados ante situaciones de presión. “Hace falta una política exterior que no deje aislada a España, a merced de cualquier extorsión, sin aliados con que contar en las crisis”, ha afirmado.

Ceuta es España y el futuro de Ceuta es el futuro de España”, ha concluido el expresidente, en una intervención que ha servido al PP para reforzar su mensaje de firmeza ante Marruecos.

Apoyo del PP y acompañamiento durante la visita

Aznar ha acudido a la ciudad acompañado de su esposa, Ana Botella, y de Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP. La presencia de un miembro de la dirección nacional supone, según fuentes populares, un respaldo de la cúpula del partido a la iniciativa del expresidente, cuyo anuncio había generado cierta sorpresa incluso entre algunos de sus afines.

Fuente