El pasado 24 de agosto al mediodía, sentado en un banco de Martorell, apareció muerto Miguel Ángel Flores Díaz, de 65 años, quien había sido condenado en 1997 y en 2011 por violar a dos menores y tenía otro juicio pendiente en la Audiencia de Barcelona por violar a su hija de forma continuada. Según han explicado fuentes policiales a EL PERIÓDICO, Flores Díaz falleció por causas naturales, aunque todavía no se tienen los datos definitivos de la autopsia, y no presentaba ninguna lesión externa que fuese compatible con una muerte criminal o un suicidio.
Flores Díaz estaba en paradero desconocido después de no presentarse a finales de junio al juicio que debía celebrarse en la Audiencia de Barcelona contra él por agredir sexual y físicamente a su hija de manera continuada mientras ambos residían en el domicilio familiar de Viladecans (Baix Llobregat).
La fiscalía lo acusaba de agredir sexualmente a la menor desde que tenía seis años, ya que criaba a su hija solo después de que la madre muriera en el parto. Según la acusación, el sospechoso aprovechaba su gran ascendencia sobre la niña para violarla «con una frecuencia de entre tres y cuatro veces por semana» e incluso cuando ella cumplió 13 años comenzó a eyacular «fuera de la vagina» por miedo a dejarla embarazada.
El Ministerio Público también señalaba que el procesado maltrataba a la menor: «Le pegaba con el cinturón, le daba azotes en las piernas, en los brazos y en la espalda, le propinaba puñetazos y manotazos en la cabeza y en el tórax y le arrojaba objetos”. Incluso, llegó a arrastrarla por el suelo o dejarla encerrada en la vivienda, además de insultarla e humillarla. La hija del procesado lo denunció hace cuatro años, aunque Flores Díaz estuvo en libertad a pesar de tener antecedentes por agredir sexualmente a otras dos menores.
Intento de suicidio
Ante la incomparecencia del procesado el juicio se suspendió, aunque ese mismo día Flores Díaz fue localizado en Mataró semiinconsciente en el interior de su vehículo tras haber consumido pastillas y alcohol. Fue ingresado en la UCI del hospital de la capital del Maresme y cuando recuperó la consciencia aseguró que había tratado de suicidarse, según consta en los informes médicos que aporto al tribunal para justificar su ausencia. Sin embargo, tres días más tarde del ingreso pidió el alta voluntaria y se marchó del hospital. Desde entonces nadie pudo localizarlo hasta que apareció muerto en Martorell el pasado 24 de agosto, tal y como adelantó ‘Crónica Global’.
Después de su escapada los Mossos d’Esquadra contactaron con su pareja actual para intentar encontrar a Flores Díaz, aunque ella les explicó que al volver del trabajo encontró una nota de despedida dentro de la vivienda en Abrera que compartían.
Originario de Perú, Flores Díaz había regentado una tienda de golosinas junto a un colegio de Sant Boi de Llobregat. Gracias a ese negocio entabló contacto con la víctima de 2011 a la que violó, según la condena. También tiene otra sentencia en contra por una agresión sexual cometida sobre una menor en 1997. Con su muerte no se enfrentará al juicio por la violación continuada de su hija desde que tenía seis años.
Suscríbete para seguir leyendo














