El ocaso de un equipo en descomposición que hace apenas dos años disputaba la Liga de Campeones. La UD Las Palmas se mide a un Girona sumido en una profunda crisis. El conjunto catalán suma tan solo un punto de seis posibles en el arranque liguero y, para más inri, afronta una realidad radicalmente distinta a la de su pasado reciente: ha pasado de codearse con la élite europea a bajar al barro de la categoría de plata del balompié español.
La 2023-24 fue la mejor temporada de la historia del club catalán. Comandados por Míchel, hoy técnico del Ajax, los rojiblancos se erigieron como la gran revelación del curso al sellar su primer billete para la Champions. Y lo hicieron por la puerta grande: arrebatando la tercera plaza al Atlético de Madrid e, incluso, compitiéndole de tú a tú el título al Real Madrid.
Aquel hito se cimentó bajo el sustento del City Group, una sociedad que posee una red global de clubs de fútbol en varios continentes y cuyo buque insignia y origen es el Manchester City. Ayudó a conformar en Montilivi una plantilla de élite. Savinho se convertía en el gran ídolo de la afición; el brasileño, que posteriormente pondría rumbo al ya exequipo de Pep Guardiola, deslumbró como un extremo desequilibrante y una de las mayores joyas sudamericanas. Artem Dovbyk ponía los goles, aunque lejos de Girona su carrera haya ido cuesta abajo y sin frenos. Aleix García, hoy en el Leverkusen, ejercía de cerebro en la medular, mientras que Eric García firmó un resurgir que le llevaría a ser pieza clave en el Barça y campeón del mundo con España. Sin embargo, ese equipazo se vio desmantelado justo antes de iniciar su gran aventura continental.
Mercado doloroso para afrontar la Copa de Europa
Las figuras hicieron las maletas y fichajes como Abel Ruiz, Donny van de Beek o Arnaut Danjuma no cuajaron. La campaña 2024-25 resultó un calvario. En la Liga, el Girona jugó con fuego, logrando finalmente la salvación con un solo punto por encima de un Leganés que acabó descendiendo. En la Copa del Rey caía en la segunda ronda ante el Logroñés en los penaltis. Su trayectoria en la Liga de Campeones tampoco resultó amable. El sorteo del nuevo formato de liguilla les emparejó con cocos como el PSG, Liverpool, Milan y Arsenal, despidiéndose del torneo con apenas una victoria en ocho partidos y unos registros un tanto pobres.
El verdadero punto de inflexión, no obstante, llegaría la temporada pasada. Aún con Míchel capitaneando el barco, pero huérfanos ya de puntales como Yangel Herrera o Miguel Gutiérrez, el Girona afrontaba un curso que apuntaba a ser más tranquilo sin el desgaste de las noches europeas. Nada más lejos de la realidad. Una vez más, sus apuestas en el mercado no dieron el rendimiento esperado y el arranque liguero fue paupérrimo, abonando al equipo a las posiciones de descenso de manera habitual durante las primeras 17 jornadas del campeonato doméstico.
Hasta ocho puntos de ventaja
Ya entrado 2026, los gerundenses parecieron enderezar el rumbo con el marroquí Ounahi asentado como la brújula del equipo. De hecho, para la jornada 30 llegaron a gozar de un colchón de ocho puntos sobre el abismo, marcado entonces por el Elche. Pero el tramo decisivo dictó sentencia: una racha de cuatro empates y cuatro derrotas en los últimos ocho duelos acabó devolviendo al cuadro catalán a Segunda. Un descenso traumático para una entidad que, apenas unos meses atrás, acogía en Montilivi a algunos gigantes del Viejo Continente.
Para este nuevo periplo en LaLiga Hypermotion, Quique Álvarez ha sido el elegido para tomar el testigo de Míchel en el banquillo. Mientras tanto, la desbandada de talento en los despachos ha seguido su curso, con Viktor Tsygankov como último caso flagrante tras declararse en rebeldía. Bajo este clima de inestabilidad, el arranque deportivo ha sido el reflejo de la entidad: un gris empate en el estreno ante el Leganés (1-1) y una dolorosa derrota a domicilio frente al Córdoba (2-1). Un rival herido que ahora recibe a una UD Las Palmas líder.
Desbandada total: confirmadas una quincena de salidas y dos por anunciar
Un descenso de categoría conlleva muchos cambios en una plantilla, especialmente si ese plantel está pensado para cotas más altas que la salvación. Así está ocurriendo en el Girona. Tras el regreso a Segunda, el cuadro gironí ha perdido por el momento a 15 futbolistas, a falta de oficializar las salidas de Viktor Tsygankov al Ajax y Kim Min-su al Rangers de Glasgow. El futuro de Ounahi también está en el aire, aunque por el momento no hay acuerdo firme con ningún club pese al interés que suscita su figura, especialmente tras su destacado papel en el Mundial. La marcha más emotiva ha sido la de Daley Blind, un pilar en aquel equipo que logró la histórica clasificación para la Champions, que regresa al Ajax. Sale a coste cero, al igual que Axel Witsel, Rubén Blanco, Toni Fuidias y Juan Carlos. Vía traspaso se marchan Ladislav Krejci al Wolverhampton por 7,5 millones de euros, Jhon Solís al Birmingham por el mismo importe, Arnau Martínez al Valencia por unos seis millones, Joel Roca al Olympiacos por cinco, e Iván Martín al Racing de Santander por tres. Además, finalizan las cesiones de Vitor Reis y Claudio Echeverri, ambos del City, así como las de Hugo Rincón, Thomas Lemar y Ter Stegen, que encontró acomodo en el Ajax con Míchel. Por contra, el Girona ha realizado seis fichajes: Mauro Furtado, Oleksandr Pyschur, Izan González, Abdul Mumin, Iván Morante y Unai Hernández.
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