Un hombre keniata, de 26 años, en situación de asilo en España, ha sido condenado por la Audiencia de Madrid a cuatro años de cárcel por un delito de agresión sexual contra una joven en los baños de una discoteca del centro de Madrid. La violación tuvo lugar la noche del 8 de mayo de 2022, según la sentencia a la que ha accedido el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
Durante el juicio, celebrado el pasado mes de febrero, el hombre insinuó que la víctima se había equivocado al señalarle como autor de la agresión y aseguró que el día de los hechos «había mucha gente de color en la discoteca» y que «no conocía de nada a la víctima»: «estaba solo en la discoteca, yo no la besé, ni tuve relaciones sexuales con ella».
Sin embargo, durante la investigación, la Policía acreditó que «el ADN encontrado en la cavidad vaginal de la joven correspondía con el del acusado». Los expertos concluyeron que ese ADN solo pudo llegar al cuerpo de la víctima «mediante penetración». Esta se convirtió en una prueba clave para condenarlo.
Baño mixto
Según la resolución judicial, entre las cuatro y las seis de la mañana del 8 de mayo de 2022, la víctima y el acusado estaban en una discoteca de música electrónica del centro de Madrid. No se conocían hasta esa noche, cuando en la pista del club «empezaron a bailar y terminaron besándose». Ella había consumido MDMA, una droga estimulante.
Después, «de manera voluntaria», según declararon varios testigos en el juicio, los dos se fueron al baño mixto de la discoteca. Allí, entraron en una de las cabinas, un «espacio reducido para dos personas», y continuaron besándose.
«Bloqueó la puerta»
En un momento dado, la víctima «pidió al hombre que parara», ya que, según su testimonio, se estaba sintiendo «como una puta muñeca hinchable».
Entonces, el joven, que tenía 22 años cuando ocurrieron los hechos, «bloqueó la puerta, bajó la ropa interior de la joven y comenzó a penetrarla», a pesar de la insistencia de ella de que «parase», según recordó la víctima ante el tribunal de la Audiencia de Madrid.
«Sola y desubicada»
Minutos después, él «se quitó de encima de la joven y salió del baño», momento en el que ella aprovechó para «salir corriendo del inodoro», explicó la chica durante el juicio.
Una testigo, que aquella noche compartió pista de baile con la víctima y el hombre ahora condenado, contó al tribunal que vio a la chica «sola en la pista, desubicada, shockeada y con toda la pintura corrida».
«Me han violado»
Esta joven fue la primera persona a la que la víctima contó lo ocurrido y pidió ayuda: «Decía ‘me han violado, cómo me ha podido pasar algo así a mí'», recordó la testigo en su declaración.
Ambas avisaron a los porteros de la discoteca de lo ocurrido, y fueron ellos quienes buscaron en el club al hombre descrito por la víctima como «de raza negra, chaqueta de piel y gorra azul». El personal de seguridad lo retuvo hasta que llegó la policía.
ADN del violador
En el juicio, la psicóloga que trató a la joven durante casi dos años de terapia, explicó que la chica presenta «un estado de emoción alterado, propio de una experiencia traumática como puede ser una agresión sexual».
La Fiscalía pedía siete años de prisión además de la expulsión del condenado de España, al encontrarse en situación de asilo por sus orígenes keniatas. Finalmente, el tribunal ha condenado al acusado a cuatro años de cárcel por un delito de agresión sexual y ha desestimado la petición de expulsión de nuestro país, al considerar su condición y derecho de asilo en España.












