Con el paso de una marea de fieles a su caricia a la Virgen de la Asunción, postrada sobre su imponente «llit» en el altar de Santa María, terminaban esta noche los tradicionales honores a la patrona ilicitana. Y es que, después de una semana postfiestas con dedicaciones a la adoración de la Virgen en la basílica ilicitana, las Solemnes Octavas finalizaban con el bonito canto de los cantores de la Capella y la Escolanía, quienes han ido rotando a lo largo de la semana, pero, esta vez, también con la presencia final del coro, que además de acompañar durante toda la misa, se ha sumado a un emotivo canto final tras las Salves, mientras todos los fieles hacían fila para ver por última vez a la Virgen sobre su lecho.
Un momento durante el canto de las Salves a la Virgen de la Asunción. / María González
Las últimas voces
Al paso de las 21 horas de la noche sonaba el órgano en Santa María y, desde lo alto, comenzaban a escucharse las voces. Niños y adultos se han ido turnando durante estos días para poner música a las Salves. Arriba, las voces sucediéndose, una a una; abajo, la Virgen de la Asunción, tendida sobre su lecho y los fieles expectantes, clavando la mirada en el altar, mientras otros no podían evitar alzar la vista al órgano.
Minutos antes, había comenzado la celebración religiosa que ponía el punto final a las Solemnes Octavas. Durante estos siete días, las misas han estado acompañadas por la predicación de Bienvenido Fernando Moreno, párroco del Sagrado Corazón de Jesús y vicario general, que ha sido el encargado de acompañar con sus palabras estas jornadas de culto a la patrona.
Después de la misa llegaba el momento de las Salves. El órgano marcaba el inicio y las voces se iban sucediendo desde el balcón. La escena, sin embargo, tenía un matiz especial por su despedida, algo que se reflejó en la densidad de gente, ya que prácticamente toda la basílica estaba llena.

Basílica llena durante la misa de despedida de la Virgen de la Asunción sobre su llit. / María González
Despedida en el altar
No obstante, durante estos días, Santa María ha recuperado su ambiente más recogido. A diferencia de las jornadas centrales de las fiestas, marcadas por la multitud, el movimiento y la emoción de La Vespra y La Festa, anoche predominaba un ambiente mucho más solemne. El templo, aunque con una gran presencia de devotos, vivió así una jornada que sirvió para cerrar una semana de culto y, al mismo tiempo, poner el punto final al calendario festivo más ligado a la Virgen de la Asunción.
Y precisamente después de las Salves llegaba el momento de acercarse a ella. Con el canto ya terminado, los fieles comenzaban a desfilar ante la patrona. Una sucesión de personas que se aproximaban al altar para verla de cerca antes de abandonar el «llit». Además de devoción, fotografías para grabar la imagen en el recuerdo, pues nadie quería quedarse sin su foto con la patrona, sobre todo en su último día sobre el altar. Algunos se detenían apenas unos segundos, otros permanecían algo más. Había incluso quien rezaba, quien hacía la señal de la cruz, quien buscaba tocarla o quien simplemente levantaba la mirada hacia la imagen. Una escena que, sin duda, permanecerá en el recuerdo de muchos.

Momento final de la Santa Misa del 22 de agosto, con el coro y representantes de la Escolanía y la Capella junto al órgano. / María González
El motivo de la fecha
Pero que estos días tan especiales para los más fieles ilicitanos terminen precisamente este día no es casualidad. Cada 22 de agosto, la Iglesia Católica celebra la memoria de Santa María, Reina de los cielos y la tierra. Es la fecha que marca también el final de estas celebraciones en Santa María. En algunos lugares, esta efeméride tiene incluso rango de fiesta. Así estaba establecido en el calendario litúrgico y así se mantiene también en Elche, donde la jornada sirve para cerrar este periodo de culto a la patrona después de los días grandes de agosto.
31 de agosto
Aunque las Solemnes Octavas ponen el punto final a esta semana de celebraciones, los actos en torno a la Virgen de la Asunción todavía tendrán una última cita este mes. Será el lunes 31 de agosto, a las 22.30 horas, cuando se celebre el Santo Rosario y la Salve, a cargo de la Coral Dama de Elche, bajo la dirección de Antonio Miguel Verdú Lillo. Al finalizar, se lanzará la tradicional palmera desde la torre de la basílica de Santa María, poniendo así el broche final a las celebraciones de agosto en torno a la patrona ilicitana.
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