Un padre agredió sexualmente a su hija desde los 8 hasta los 18 años, cuando ella abandonó el hogar familiar con la ayuda de su hermano, quien también había sido víctima de abusos por parte de su padre, según ha dado por probado la Audiencia de Madrid, que ha condenado a doce años de cárcel al hombre.
En 2001, los padres de la víctima emigraron de Ecuador a España y pocos meses después, su hermano, su tía y ella se instalaron en la misma vivienda, un piso del distrito madrileño de Puente de Vallecas.
Todas las semanas
Entonces, el padre de la chica comenzó a agredir sexualmente a su hija en su propia habitación o en la de la niña, todas las semanas, entre dos y tres veces, «mientras la madre estaba trabajando o se duchaba», según la sentencia de la Audiencia de Madrid.
Durante el juicio, celebrado el pasado mes de abril, la víctima explicó que, como consecuencia de los abusos de su padre, cuando cumplió 11 años comenzó a tener «problemas con la bebida» y, a los 14 años, se empezó a juntar con miembros de «bandas latinas». Todo ello para «evadir la situación que tenía en casa», añadió.
«No iba a pasar nunca más»
En su declaración ante el tribunal de la Audiencia de Madrid, la madre aseguró que empezó a sospechar de su pareja cuando encontró un vídeo de una niña desnuda en el ordenador del hombre. Ella intentó que lo borrara, y entonces este se negó y se puso violento. La mujer añadió que «casi siempre llegaba borracho a casa y era muy agresivo conmigo y mis hijos».
La víctima tardó años en contar lo que ocurría en casa con su padre. Explicó lo que estaba sufriendo al orientador de su colegio, quien concertó una reunión con su madre. A raíz de ello, interpusieron una denuncia contra el padre. Sin embargo, ante el temor de la madre a las posibles represalias del hombre, esta aconsejó a su hija que «retirara la denuncia», asegurándole que «no iba a pasar nunca más».
Veinte años después
La menor quitó la denuncia, pero las agresiones continuaron e incluso comenzó a «recibir palizas brutales todas las semanas», según el testimonio de su hermano. Con 18 años, la joven abandonó su casa y se fue a vivir a Dublín.
El 28 de abril de 2021, veinte años después de ser abusaba sexualmente por primera vez con tan solo ocho años, la víctima interpuso otra denuncia contra su padre. Esta vez continuó con el procedimiento judicial hasta el final. Ahora ha recibido justicia. Su padre pasará los próximos 12 años en prisión.
«Agravante de parentesco»
Se trata de la condena más alta posible para un delito de agresión sexual continuado a una menor de 16 años. El tribunal ha tenido en cuenta la «prolongación del delito, la reiteración en el tiempo y el agravante de parentesco» para dictar la sentencia.
Además de la pena de prisión, el sentenciado deberá indemnizar con 40.000 euros a su hija y tendrá prohibido comunicarse con ella durante los próximos 18 años.
Conversación telefónica
La grabación de una conversación telefónica entre padre e hija, reproducida durante el juicio, ha servido al tribunal como prueba principal del caso: «Llegabas a casa borracho, me pegabas, me tocabas y me violabas. Todas las semanas mínimo dos veces. Tenía ocho años, ¿Cómo pudiste hacerme eso? Un padre no hace eso. Me destrozaste la vida», fueron las palabras de la joven días antes de interponer la denuncia.
Veinticinco años después, la víctima ha podido hacer justicia por los hechos que marcaron su infancia. También «rehacer su vida y formar una familia».














