El 20 de agosto de 2008 quedó grabado para siempre en la memoria de la población canaria. El vuelo JK5022 de Spanair, que cubría la ruta entre Madrid y Gran Canaria, se estrelló poco después de iniciar el despegue en el aeropuerto de Barajas. A bordo viajaban 172 personas: 154 perdieron la vida y 18 sobrevivieron, muchas de ellas con graves secuelas.
Dieciocho años después, la tragedia continúa reuniendo cada verano a familiares y allegados de las víctimas en torno a los distintos espacios levantados para mantener vivo su recuerdo. Madrid, donde se produjo el siniestro, y Gran Canaria, destino al que nunca llegó aquel avión, volverán a ser los dos principales escenarios de la conmemoración.
A las 14:24 horas de aquel 20 de agosto, el JK5022 intentó despegar de la pista 36L del aeropuerto madrileño. El avión no consiguió elevarse y terminó estrellándose en las inmediaciones del aeródromo. El accidente se convirtió en una de las mayores tragedias aéreas ocurridas en España y dejó tras de sí 154 familias marcadas por una pérdida que, cómo no, sigue formando parte de su vida cotidiana.
La Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 mantiene, pese a la quiebra de Spanair en 2012 y al cierre de la causa judicial hace más de una década, sus reivindicaciones de verdad, justicia, reparación y memoria, así como la defensa de los derechos de las víctimas y afectados por accidentes aéreos. La organización, creada apenas unas semanas después de la tragedia, ha convertido el aniversario en una jornada para recordar a quienes perdieron la vida y reclamar que las lecciones extraídas de lo ocurrido contribuyan a reforzar la seguridad aérea y la protección y atención a las víctimas y sus familias.
Dos ciudades unidas por la memoria
Madrid y Gran Canaria volverán a compartir este jueves el recuerdo de las víctimas. En la capital española, los homenajes tendrán como escenario distintos lugares vinculados al accidente, entre ellos el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas, donde se encuentran las placas con los nombres de los 154 fallecidos y el olivo plantado en su memoria. También existe un monumento en el parque Juan Carlos I.
La capital grancanaria rendirá homenaje a las víctimas en el monumento ‘Luces en el vacío’ y en la plaza de la Memoria 20.08.2008
En Gran Canaria, donde debía terminar el vuelo, la memoria de las víctimas está presente en distintos espacios. Entre ellos se encuentran el monumento ‘Luces en el vacío’, en la zona de La Puntilla de Las Palmas de Gran Canaria, y la plaza de la Memoria 20.08.2008, donde un muro de cristal recoge los nombres de los pasajeros.
Los familiares volverán así a encontrarse para depositar flores y recordar a quienes subieron a aquel avión con la intención de llegar a Gran Canaria y nunca pudieron completar el viaje. La conmemoración mantiene un carácter especialmente íntimo para las familias, que hace años decidieron preservar el aniversario como un momento de recuerdo y recogimiento.
La jornada tendrá además un significado especial desde 2025. El Gobierno de España estableció el 20 de agosto como Día Nacional de las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familias, coincidiendo con el aniversario del JK5022 y dando respuesta a una reivindicación que la asociación llevaba años planteando. La primera conmemoración tuvo lugar precisamente el año pasado, cuando se cumplieron 17 años de la tragedia.
Una tragedia evitable
El accidente del vuelo JK5022 de Spanair, compañía que dejó de operar en 2012, fue objeto durante años de investigaciones técnicas y de un largo proceso judicial que permitió superar las primeras interpretaciones que atribuían la responsabilidad principalmente a los pilotos. Las conclusiones posteriores apuntaron a que había ocurrido una cadena de fallos en distintos niveles, con responsabilidades repartidas entre los diferentes eslabones que intervinieron en la seguridad de la operación.
El dictamen de la Comisión de Investigación, debatido y aprobado el 22 de abril de 2021, concluyó que el siniestro fue consecuencia de una cadena de fallos sistemáticos. Entre ellos, señaló la situación económica que atravesaba la compañía y que, según el documento, comprometía su seguridad operacional, así como la prórroga automática del Certificado de Aeronavegabilidad del avión, que permitió que continuara operando sin una revisión efectiva.
A estos factores se sumaron un fallo técnico relacionado con el relé R2-5 y la presión laboral sobre la tripulación, circunstancias que contribuyeron a que el avión iniciara el despegue sin configurar correctamente los flaps y slats, superficies móviles en las alas de un avión que cambian la forma para dar más sustentación a baja velocidad durante el despegue y el aterrizaje. Además, la alarma TOWS, diseñada para advertir de este error, tampoco funcionó. Fallaron una barrera tras otra hasta dejar sin protección a las 172 personas que viajaban a bordo. Esto llevó a la Comisión a señalar responsabilidades de carácter técnico y político en diferentes niveles de control y supervisión.
Para la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, la investigación y las conclusiones posteriores han reforzado una de sus principales reivindicaciones, que lo ocurrido no vuelva a repetirse y que la seguridad aérea y los derechos de las víctimas queden reforzados a partir de las lecciones de aquella tragedia.
Fuente: El Día – La Opinión de Tenerife













