cuando la ciudad se cuela en las manzanas

Tienen un cierto aire nostálgico. Quizás tiene que ver con el contraste que se produce cuando uno pasa de la luminosidad extrema de la calle a una penumbra que alivia a la vista y refresca la piel pero que dota al ambiente de un aire misterioso y son capaces de trasladar a otro tiempo a quien los transita. Más o menos angostos, los pasajes de València vivieron épocas doradas en las que aglutinaban tiendas de cierto relumbrón importando el concepto de las galerías italianas a una ciudad que buscaba impregnarse de un brillo cosmopolita.

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