Palpitación meteo

La meteorología ha adquirido la condición palpitante que antes se reservaba a los enfermos hipocondríacos. Miras al cielo y no sabes si va a llover, si va a despejar o si simplemente la atmósfera está consultando el parte médico antes de decidir qué conviene hacer. Tras un verano apto para freír un huevo en cualquier acera de Oviedo, llega la inestabilidad. No exactamente el otoño, porque para eso todavía falta calendario, sino una especie de ensayo general en el que las nubes aparecen, desaparecen, amenazan con descargar y finalmente caen cuatro gotas. La lluvia ha llegado tarde esta vez a una cita que Asturias llevaba semanas esperando. Justo cuando el Principado enciende las alarmas por la sequía y empieza a hablar de emergencia, restricciones y reducción del consumo de agua, el cielo parece haberse enterado y ha decidido introducir cierta incertidumbre en el guion. Es la versión meteorológica de la propia Administración pública: mucha alarma, aparente previsión y, a la hora de la verdad, nadie sabe exactamente qué va a ocurrir.

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