David de Miranda continua su idilio con La Malagueta y abre la Puerta Grande

María M. Alba

El diestro David de Miranda ha salido este lunes a hombros en Málaga tras cortar dos orejas en el sexto toro, el mejor del encierro, mientras que Sebastián Castella paseó un cariñoso trofeo y Daniel Luque no tuvo su tarde con los aceros.

De Miranda volvía a descerrajar la Puerta Grande ‘Manolo Segura’ después de una faena rotunda, de poder y firmeza a un buen ‘Juanpedro’. Brindó al público como augurio de algo grande y comenzó de rodillas con ayudados por alto para, ya de pie, someter al astado por abajo y con largura sobre la mano diestra, con unos pases de pecho rotundos, de pitón a rabo.

Por el izquierdo el animal no embestía con la misma clase, pero aún así le robó el onubense una serie de notable mérito antes de acortar distancias y aguantar parones vertiginosos. Cerró por manoletinas y una muy buena estocada. Dos orejas para él.

No tuvo suerte el torero de Trigueros (Huelva) en su primer oponente, un animal que salía muy suelto, mirando tablas y que no quería pelea. Lo intentó todo De Miranda, pero el astado soltaba muchísimo la cara por ambos pitones y fue imposible.

Castella recibió a su primer toro de dulce, meciendo con mucho temple el capote a la verónica. Desde este recibo se vio que el de Juan Pedro iba a andar muy flojito, como acusó durante la faena muleta, que no pasó a mayores por su condición a pesar de la disposición del francés, que logró lo más destacado con unos naturales de uno en uno a final de faena.

Al cuarto le cortó una oreja después de una faena desigual, que comenzó por ayudados por alto y basó sobre la mano derecha, el pitón más potable del animal pero sin llegar a ser deslumbrante. Por el izquierdo soltaba más la cara y se quedaba corto. Después de un metisaca y una estocada, el amable público malagueño pidió la oreja, no de forma mayoritaria, y el presidente, inexplicablemente, la concedió.

La mejor dimensión de Daniel Luque llegó en el quinto, al que realizo un quite de tres chicuelinas y una media con sabor. Basó su faena de muleta por el pitón derecho, el mejor del animal, y consiguió tandas rotundas, bajando la mano y arrancando los olés del público. Por el izquierdo el de Juan Pedro fue más gazapón, mostrando su poca raza. A final de faena, tiró la ayuda y se dispuso con las luquesinas, sello de la casa.

En su primero lo mejor del recibo capotero fue una larga con el capote a una mano llevándolo atrás. Hubo pique de quites tras el paso por el caballo entre De Miranda y Luque por el mismo palo, con el capote a la espalda. Luego el animal mostró muy pocas fuerzas y el sevillano tuvo que llevarlo a media altura y sin darle tirones para que no perdiera las manos. No terminó de cuajar la faena ni de llegar al tendido.

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