Las Fiestas de Elche terminaron, pero no la devoción a su Virgen. Después de unos días grandes en los que La Vespra y La Festa llenan Santa María de representaciones únicas, y de jornadas en las que los ilicitanos viven noche y día entre actos, mascletàs y música, llega ese momento en el que parece que todo ha acabado. Es entonces cuando algunos vuelven a la basílica para encontrarse con la Virgen, para pedir salud, trabajo o simplemente acercarse a ella.
Así amaneció Santa María este domingo, con la imponente imagen de la patrona dormida y decenas de visitantes que se acercaban para verla y, en algunos casos, tocarla. Se podía ver alguna lágrima, de esas cuyo motivo solo conoce quien la derrama. También alguna fotografía, quizá para guardar la imagen de la Virgen un poco más cerca y volver a ella cuando haga falta. Porque las fiestas terminan, pero este encuentro con la patrona continúa. Lo hace cada año, durante esos días posteriores a La Festa en los que la basílica cambia el bullicio por un ambiente más recogido. A las visitas, que se prolongarán hasta el próximo sábado, se suma el solemne canto de las Salves, que comenzarán esta misma tarde y que, en su honor, también se extenderán hasta el mismo día.
Las Salves
Así, precisamente desde este domingo a las 20 horas de la tarde y hasta el día 22 de agosto, la basílica de Santa María vuelve a reunir a quienes todavía no quieren dar por terminada la celebración. La solemne Octava de Nuestra Señora de la Asunción sirve como punto de partida para unas Salves que repiten durante siete días. «El objetivo es sobre todo recordar el acontecimiento que hemos vivido«, explica Vicente Martínez, párroco de la basílica, a este diario. En esta ocasión, el predicador trata de Bienvenido Fernando Moreno, párroco del Sagrado Corazón de Jesús, además de vicario general. «No hace mucho que es nuevo en Elche y hemos querido que se le conozca más con esta oportunidad», explica Martínez.
Así, después de cada misa llegan las voces. Varios niños y algunos cantores adultos se sitúan en el balcón del órgano para interpretar las Salves. Los pequeños se van turnando durante la semana, una forma de repartir el esfuerzo después de los intensos días de ensayos y representaciones del Misteri. «Tampoco queremos que se cansen demasiado y por eso se van turnando», explica Martínez.
Devoción
Ahora el ambiente es otro. Ya no están los preprarativos ni la expectación de los dos actos del Misteri. Queda la Virgen sobre su lecho y quedan quienes se acercan a verla.
Algunos llegan después de pasar el día fuera. Agosto mantiene a buena parte de la ciudad en la playa, pero no todos quieren perderse este momento. Martínez asegura que cada vez es más habitual que personas que están pasando sus vacaciones fuera regresen a Elche para acudir a la celebración de las ocho. Después, algunos vuelven de nuevo a la costa.
Una mayor presencia
El párroco ha podido comprobar ese crecimiento durante los años que lleva al frente de la basílica. Cuando llegó, ya encontró una celebración a la que acudía bastante gente, pero asegura que en los últimos años la asistencia ha ido aumentando. Porque no todo el mundo que vive en Elche conoce todo lo que ocurre en Santa María. Ni siquiera todo aquello que forma parte de una de las celebraciones más importantes de la ciudad. El párroco cuenta que en estos días se ha encontrado con personas de distintos barrios que han descubierto el Misteri o que han vuelto a acercarse a él después de muchos años. “Ay, esto no lo conocía”, recuerda haber escuchado a algunos visitantes que entraban por primera vez.
Falta de publicidad
Algo parecido ocurre con las propias Salves. El Misteri es conocido dentro y fuera de Elche, y los días 14 y 15 concentran buena parte de las miradas. Las Salves, en cambio, llegan cuando la mayoría de los grandes titulares ya han terminado. Son siete tardes más, una prolongación de la fiesta que puede quedar escondida detrás de todo lo que sucede durante los días grandes. Y, sin embargo, quienes las conocen vuelven, explica. También llegan personas de fuera que han escuchado hablar de ellas o que han sido invitadas a acercarse. Martínez cuenta que él mismo ha recomendado a conocidos que visiten Santa María y que algunos han terminado llamándole para preguntarle qué días podían acudir.
El propio párroco cree que todavía hay margen para que esa cadena crezca. “Nos falta más publicidad a la iglesia recordando el tema de las Salves, porque es un tema muy bonito”, reconoce. No se trata, según explica, de crear una nueva tradición, sino de dar a conocer una que ya existe y que cada año vuelve a ocupar su lugar después de La Festa.
31 de agosto
El 31 de agosto a las 22.30 horas tendrá lugar el Santo Rosario y la Salve a cargo de la Coral Dama de Elche, con el director Antonio Miguel Verdú Lillo. Al terminar, se lanzará una palmera desde la torre de la propia basílica.
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