Begoña no es un barrio cualquiera en Bilbao. Aquí, subir a casa implica un coste que nadie más en la ciudad debe afrontar. ¿Te imaginas tener que pagar por el simple gesto de volver al hogar? Pues esta es la realidad de los vecinos de Begoña, un lugar marcado por un icónico ascensor que cerró hace 12 años y que sigue siendo noticia.
- El ascensor que marcó un antes y un después en Begoña
- Una polémica que afecta a miles de vecinos
- ¿Qué reclaman los vecinos y qué futuro espera a Begoña?
El ascensor que marcó un antes y un después en Begoña
Una estructura con historia y diseño singular
Construido en 1945 por Rafael Fontán, el ascensor de Begoña es una joya arquitectónica con 54 metros de altura y una galería mirador que hoy nadie puede visitar. Inspirado en modelos suizos de principios del siglo XX, este ascensor unía la parte alta del barrio con la zona baja, conectando a miles de vecinos con el Casco Viejo de Bilbao.
El cierre y las complicaciones judiciales
Desde 2014, el ascensor está cerrado. Su empresa concesionaria alegó que el servicio no era rentable y se negó a mantenerlo. Esto desató una batalla judicial con el Gobierno Vasco que aún no se ha resuelto. Mientras tanto, la infraestructura abandona y vallada, sin indicios claros de cuándo volverá a funcionar.
Una polémica que afecta a miles de vecinos
El único lugar donde subir a casa cuesta dinero
En Begoña, para subir a casa se debe pagar un billete de metro, un hecho único en Bilbao. Los vecinos recuerdan que antes se pagaban 45 céntimos para usar el ascensor, ahora el coste es parecido, pero sin la comodidad del revisor ni el servicio directo. Por contraste, en otros barrios los ascensores son gratuitos, lo que hace que esta situación resulte aún más injusta para los 35.000 habitantes de Begoña.
Problemas con el ascensor del metro y falta de alternativas
El ascensor del metro, la única opción gratuita para subir, sufre colapsos y fallos, especialmente en ocasiones de alta afluencia como las fiestas de Aste Nagusia. Los vecinos denuncian que esta saturación, sumada a la falta de interés municipal para reactivar el ascensor original o facilitar alternativas, genera una situación de abandono y frustración difícil de entender.
¿Qué reclaman los vecinos y qué futuro espera a Begoña?
Un ascensor gratuito y accesible para todos
La demanda principal es clara: un servicio de ascensor gratuito que permita a todos los vecinos, especialmente a los mayores, subir y bajar sin obstáculos ni costes extra. Proponen que el metro ofrezca tarifas especiales o pases que faciliten este desplazamiento, como ocurre con otros colectivos en Bilbao.
La incertidumbre sobre la reapertura del ascensor
Mientras la disputa judicial continúe, el ascensor de Begoña seguirá cerrado. El Ayuntamiento prometió integrarlo a la red municipal, pero la realidad es que la devolución de la concesión está en suspenso. Este silencio administrativo mantiene en vilo a un barrio que añora su ascensor como símbolo y como servicio esencial.
Los vecinos de Begoña enfrentan una situación única en Bilbao: pagar para subir a casa y depender de un transporte saturado y limitado. La historia del ascensor, su cierre y las demandas actuales reflejan un problema que va más allá de la movilidad: es la lucha por recuperar un derecho básico y mantener viva la identidad de un barrio.














