Una pequeña jardinera con flores y, junto a ella, vías y guantes a modo de restos del trabajo a fondo de los sanitarios que la atendieron. En la escalera todavía los restos de hollín son patentes, así como la pena de los vecinos de haber perdido a Ana. Tenía 80 años de edad y hacía más de cuatro décadas que residía en este edificio donde solo esta pequeña jardinera con flores intentaba darle color a una nueva desgracia que se ha cobrado una vida. Con apenas cinco días de diferencia, se han producido dos incendios con el resultado de dos fallecidos. El primero en Alberic el pasado viernes 7 de agosto y el segundo, este miércoles día 13 en Riba-roja de Túria.
Hasta la calle Magallanes acudían este miércoles agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, así como efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos de València con cuatro dotaciones adscritas a los parques de Paterna, l’Eliana, Chiva y Torrent, además de un sargento de Paterna y un oficial.
La mujer quedó atrapada
El aviso del incendio se dio a las cuatro y cuarto de la tarde de este miércoles, afectando a un cuarto piso de un edificio ubicado en la calle Magallanes, donde se encontraba una mujer atrapada en el interior. Los bomberos acudieron al siniestro y lograban rescatarla, así como sofocar las llamas, a las siete y media de la tarde de este miércoles.
Una vez lograron sacar a la mujer del incendio, tuvo que ser atendida por los efectivos sanitarios desplazados hasta el lugar, en principio por un ataque de ansiedad, así como por la inhalación de humo a la que estuvo sometida hasta la llegada de los efectivos contraincendios.
Tras emplearse a fondo los sanitarios, fue trasladada de urgencia a un centro sanitario donde fue ingresada con pronóstico reservado, falleciendo poco después.
Las llamas destruyeron por completo la vivienda donde residía esta mujer, de 80 años de edad, y afectaron también a dos inmuebles colindantes.
Una vez sofocado el incendio, este jueves hasta el edificio se desplazaban agentes de la Guardia Civil adscritos a la Unidad de Investigación de la Policía Judicial especializados en la reconstrucción y análisis de incendios. Los agentes recogieron muestras y, tras analizarlas, han concluido que el incendio que se originó en una habitación y que afectó a dos pisos más, fue intencionado atribuyéndolo a una acción de la mujer.
«Era mi deber avisar a los vecinos»
Deiver lleva tres años residiendo con su familia en el edificio donde se originó el incendio y su casa está junto a la de la mujer fallecida. Es gambiano y ante otros vecinos explicaba este viernes a Levante-EMV que “al ver el humo actué como debía. Era mi deber avisar a los vecinos para ponernos todos a salvo”. Eso sí, lamenta que no se pudiera hacer nada por salvar a su vecina.
Así lo asentían y agradecían un matrimonio que vive bajo el piso siniestrado y una mujer que, la tarde de este viernes, estaban todos en el rellano hablando. “Menos mal que sucedió a las cuatro de la tarde y no de noche, porque salimos con lo puesto y gracias a los gritos del vecino de arriba, que llamó a las puertas diciendo: ¡fuego, fuego! Y salimos corriendo” y agradecían a Deiver el gesto de alertarles, lo que les permitió ponerse a salvo.
Los tres vecinos, apesadumbrados, eran sabedores del triste final de su vecina Ana, a quien han definido como “una buena persona, buena vecina y que no daba problemas” tras residir en el edificio de la calle Magallanes desde hace más de 40 años.
La jardinera y las flores no se sabe cuánto tiempo estarán en la entrada, pero los vecinos echarán en falta a Ana y tardarán tiempo en olvidar a su vecina octogenaria con la que compartían charlas y preocupaciones, así como ayudándose entre ellos.
Fuente: Levante – EMV











