La Policía Nacional ha practicado un registro en Dénia en el marco de una gran operación contra una organización criminal dedicada presuntamente a producir cocaína en España y distribuirla posteriormente a otras redes de narcotráfico. La actuación desarrollada en la capital de la Marina Alta forma parte de las once entradas y registros efectuados durante la investigación en diferentes puntos del país. La operación culminó con 27 personas detenidas, veintitrés en España (23) – Madrid (14), Don Benito (3), Rivas Vaciamadrid (1), Recas (1), Talavera de la Reina (1) y Almería (1)- y cuatro en Australia (4).
El dispositivo llevó a los agentes a realizar siete registros en Madrid y otros en Rivas-Vaciamadrid, Illescas, Don Benito y Dénia, única localidad de la provincia de Alicante incluida en esta fase de la operación. En el conjunto de las actuaciones, los investigadores se incautaron de 163 kilos de cocaína, cerca de 98.000 euros en efectivo, 12 vehículos, un arma de fuego y 14 dispositivos móviles, además de abundante material relacionado con la preparación del estupefaciente.
Los investigadores han desmantelado cuatro laboratorios de cocaína en Don Benito, Madrid, Leganés e Illescas, donde intervinieron 1.000 litros de precursores químicos, cinco kilos de sustancia de corte, dos envasadoras, seis prensas, cuatro básculas de precisión y distintos sellos y moldes empleados para elaborar cocaína.
Producir cocaína en España
La investigación comenzó en febrero de 2025, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la existencia de una organización asentada en la Comunidad de Madrid y dedicada a la producción de cocaína. Según la Policía, se trataba de una estructura fuertemente jerarquizada, con un reparto definido de funciones y un elevado grado de especialización para tratar de eludir la acción policial.
El entramado introducía grandes cantidades de droga ocultas en productos y materiales como madera, fruta, chatarra o cemento. La mercancía viajaba en contenedores por vía marítima y entraba a través de puertos europeos. Los investigadores constataron además que la organización disponía al menos de un contacto en Bélgica.
Una vez en Europa, la droga era trasladada por carretera hasta España utilizando vehículos con compartimentos ocultos, las denominadas «caletas«. La organización disponía de laboratorios clandestinos en fincas rurales situadas en zonas despobladas, donde empleaba productos químicos para extraer el clorhidrato de cocaína de los materiales utilizados para esconderlo.
Posteriormente, la sustancia pasaba a otros laboratorios instalados en domicilios particulares. Allí era adulterada y cortada con productos de menor coste y aspecto similar para incrementar su peso y, con ello, el beneficio obtenido por la organización. Una vez terminado el proceso, la cocaína se llevaba a almacenes próximos a las ciudades en las que se encontraban los compradores.
Un líder con contactos con los cárteles colombianos
Al frente de la organización se encontraba, según la investigación policial, un hombre conocido como «el Gordo» o «Quemado», apodo relacionado con las quemaduras que había sufrido años atrás en el rostro y las manos durante un proceso de extracción y adulteración de droga.
La Policía lo considera un experto en el proceso químico. Entre sus funciones figuraban seleccionar y alquilar las fincas utilizadas para instalar los laboratorios, contratar a los denominados «cocineros» e incluso formarlos. Los investigadores sostienen además que había tejido una red de contactos con carteles colombianos, especialmente con el de Cali, y que viajaba con frecuencia a Colombia, Panamá y Bélgica para cerrar acuerdos y organizar las rutas utilizadas para introducir la droga en España.
Entre sus principales colaboradores se encontraban su sobrino, conocido como «el Artista», especializado en adulterar, cortar y procesar cocaína, y otro integrante apodado «el Llanero», encargado de gestionar almacenes clandestinos, contactar con proveedores de precursores químicos y recaudar el dinero obtenido con la venta de droga.
27 detenidos y tres ingresos en prisión
La operación, desarrollada durante aproximadamente un año y medio y ejecutada en cuatro fases, ha terminado con 27 personas detenidas, 23 de ellas en España y otras cuatro en Australia. A los arrestados se les atribuyen presuntos delitos de organización criminal y tráfico de sustancias estupefacientes.
La autoridad judicial decretó el ingreso en prisión de tres de los detenidos, considerados los líderes de la organización. La investigación permanece abierta y la Policía Nacional no descarta nuevas detenciones.
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