Aunque Canarias no ha sido uno de los puntos más favorecidos de España para ver el eclipse de este año –el primero de una triada–, la expectación ha sido máxima. No en vano, en más de veinte años Canarias no había visto a la Luna ‘engullir’ tanto al Sol. En el Observatorio de Teide, un grupo de entusiastas de la ciencia y algunos científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) se reúne en torno a los grandes telescopios que duermen cada día al frío de la montaña de Izaña. Aunque hoy, esos grandes de la astronomía –muchos de ellos dedicados precisamente a la observación solar– no son los protagonistas. De hecho, a los científicos les basta con unas gafas homologadas para poder ver cómo, sin prisa pero sin pausa, la Luna tapa el Sol, uno de los recursos más cotizados de las últimas semanas.
En Las Cañadas del Teide hay más silencio que de costumbre. Las restricciones al tráfico del Cabildo de Tenerife han hecho casi imposible poder contemplar el eclipse desde la cumbre; pero no imposible. Son muchos los que decidieron subir antes del cierre para no perdérselo. Es el caso de cuatro amigos que decidieron, en último momento acudir al Teide para disfrutar del eclipse y el espectáculo de las perseidas. “Mi madre me consiguió las gafas hace un par de semanas y creimos que era buena idea venirnos”, explica Andrea Méndez. Junto a Iván Rocha, se sienta en el murito de uno de los parking del Parque Nacional. “Hemos traido de todo: agua, comida y hasta cartas, para matar el tiempo mientras esperamos”, explica Méndez.
Lo mismo han hecho Estefanía Pizarro y Carlo Bortulik que les ha parecido que acudir al Teide «era un buen plan». Los jóvenes, además, han acudido a la zona provistos con una cámara para “hacer videos de la lluvia de estrellas”. “No podré hacerlo del eclipse porque no he conseguido los filtros adecuados”, revela Bortulik.
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